Santa Fe, 18 de febrero de 2026.
Hay tramos donde la infraestructura deja de ser un tema técnico y pasa a ser una cuestión de suerte. En el norte santafesino, esa línea se corrió esta semana después de un vuelco grave que expuso lo que vecinos y autoridades vienen señalando hace tiempo: el asfalto está roto en un punto crítico y el margen de error es mínimo.
El foco está en el kilómetro 741 de la Ruta Nacional 11, en el tramo entre Malabrigo y Vera. El intendente Roberto Sponton grabó un video desde el lugar y pidió circular con extrema precaución por la presencia de baches profundos. La advertencia llegó tarde para un auto en el que viajaban cinco personas: al impactar con uno de esos pozos, el vehículo perdió control, dio varios tumbos y terminó lejos de la calzada. Hubo internados en el hospital local y un traslado a Reconquista.
El detalle que vuelve más áspera la escena es el contexto: un camión de frente, sin margen para esquivar, según el relato que citó el propio intendente. Cuando el pozo aparece de golpe, la maniobra defensiva se vuelve un privilegio. Y con lluvia, el riesgo se multiplica: el agua tapa el desnivel y borra la señal más obvia.
El municipio señalizó con elementos visibles para reducir el peligro inmediato, pero remarcó el límite de su intervención: se trata de una ruta de jurisdicción nacional. La demanda que instaló Sponton no se apoya en una pelea partidaria; se apoya en una idea más simple y más filosa: si el corredor es nacional, la respuesta no puede depender de la buena voluntad de un intendente.
La discusión institucional ya venía cargada. En Santa Fe, el ministro Lisandro Enrico viene insistiendo con Nación para que se habiliten mecanismos de mantenimiento o cesión operativa de corredores. En paralelo, la Justicia Federal ya intervino en otros tramos de la 11 por el deterioro sostenido. El caso del km 741 vuelve a poner en primer plano la misma pregunta: quién responde antes de que el próximo golpe sea irreversible.
Con un fin de semana largo por delante y más tránsito de conductores que no conocen la zona, el reclamo tiene una urgencia concreta. No habla de una obra soñada. Habla de tapar un pozo que hoy funciona como trampa.


