¿Qué se dijo en el acto? En nombre de las hijas de Nisman, Iara y Kala (en Europa, según coincidieron fuentes de la organización), Marcela Arroyo leyó con voz temblorosa un texto en el que la niñas contaban por qué decidieron no ir al acto. Preferimos ir «a los mismos lugares donde el año pasado estuvimos con nuestro papá y así recordarlo de modo feliz», escribieron.
El primer orador fue el periodista de LA NACION Joaquín Morales Solá, quien de manera directa habló de «asesinato» en referencia a la misteriosa muerte del fiscal. «Murió tres veces. La primera, cuando lo encontraron muerto en su departamento; la segunda, cuando lo injuriaron y calumniaron, y la tercera, cuando los jueces rechazaron investigar», dijo Morales Solá.
Sin nombrarlo, el periodista afirmó que magistrados como el juez Daniel Rafecas, que desestimó la denuncia de Nisman por encubrimiento contra la ex presidenta Cristina Kirchner y funcionarios de su gobierno, «deben ser investigados». Y que un buen homenaje sería «que se reabra la causa que él inició». «¡Fue Cristina [Kirchner] la que lo mató!» y «fue Irán», gritaron voces (la mayoría femeninas) desde el público.
En nombre de la Asociación de Magistrados, Ricardo Sáenz elogió la labor del fiscal. «Era lo que esperábamos que hiciera», dijo el fiscal general de la Cámara de Apelaciones. Y criticó «la feroz campaña en su contra para sembrar descrédito y olvido en la sociedad».
Cerró la lista de oradores el titular de la DAIA, Ariel Cohen Sabban, que afirmó que «la trágica muerte del fiscal puso un siniestro punto de inflexión» en la historia del país. «Los cuarenta millones de argentinos queremos saber cómo se disparó el arma y quién lo hizo», dijo el dirigente comunitario. Y agregó: «No queremos que Nisman sea la víctima 86 del atentado a la AMIA».
En la dirigencia judía se respiraba satisfacción por una serie de medidas motorizadas por el nuevo gobierno en torno al atentado contra la AMIA y la muerte del fiscal, como la no apelación de la inconstitucionalidad del memorándum firmado por el gobierno anterior con Irán y la designación del dirigente radical Mario Cimadevilla al frente de una unidad de investigación de ambos casos. «Lo pueden hacer porque tienen las manos limpias, el anterior gobierno no», reflexionó un dirigente judío cercano al Gobierno.
El Himno, cantado a cappella, fue la música del final del acto de homenaje, un año después la muerte que conmocionó al país.


