Gabriel Otazo es Licenciado en Ciencia Política y cursa la Maestría en Poder y Sociedad desde la Problemática del Género en la Universidad Nacional de Rosario. El pasado 6 de octubre participó de una reunión en modalidad virtual junto a la doctora Susana Chiarotti en representación de los maestrandos y del Seminario “Género y Legislación” de la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación que preside el Senador Marcelo Lewandowski, para el tratamiento de forma conjunta de los proyectos de Ley de Educación Sexual Integral.
“Desde el Seminario de Género y Legislación, dictado por la Doctora, Susana Chiarotti, nos propusimos trabajar la problemática de Educación Sexual Integral en el territorio provincial y nuestra mayor inquietud, junto con 80 maestrandos, fue preguntarnos ¿Por qué estaba detenida la sanción de la Ley? Y fundamentalmente ¿Cuáles son los obstáculos que demoran su tratamiento?
Nuestro proyecto académico, que tiene como objetivo acompañar, visibilizar y fortalecer las demandas del tratamiento e implementación que vienen empujando sectores de la educación, movimientos y organizaciones sociales de la comunidad ha visibilizado el compromiso y el interés de las organizaciones y de la sociedad civil por la educación sexual integral.
Quiero comentarles algunas acciones que realizamos como adhesiones de más de 1500 firmas para que se sancione la ley provincial de ESI, entre las cuales, 132 son de organizaciones de todo el territorio provincial, de partidos políticos, instituciones educativas, asociaciones, redes, movimientos sociales, sindicatos, etc; y más de 1400 firmas de personas, entre las cuales han acompañado personas de San Carlos Centro.
En este sentido, estamos convencidos que la Educación Sexual Integral es un derecho de todos los niños, niñas y adolescentes, y para ello es fundamental que las instituciones eduquen en ESI para comprender que la sexualidad es inherente a los seres humanos, que es una dimensión en la vida de las personas que se desarrolla desde el nacimiento hasta la muerte.
Hay que vencer los prejuicios, mitos y la desinformación de que la Educación Sexual Integral sólo se refiere a la genitalidad, sino ser conscientes y concientizar e informar que se vincula con los sentimientos y la afectividad, la identidad, la forma de relacionarnos con los otros, y me parecen muy importante estos puntos porque estamos saliendo de una pandemia donde justamente hay que trabajar la afectividad y sobre todo hay que ser conscientes de que las situaciones de abuso y acoso se produjeron en el ámbito privado; Y con esto quiero decir que hay que dejar de ver “lo público” bajo un paradigma androcéntrico como lugar de incidencia del Estado en materia de seguridad, cuando sabemos que las niñas, niños y adolescentes estuvieron en esta pandemia recluidos en el ámbito privado, y por ello la importancia de mirar la ESI como una puerta donde el Estado puede intervenir y que los niños no se sientan desamparados sobre todo en materia de abusos, los femicidios por su puesto, y las violaciones donde sólo el 2% de los casos no quedan impunes y que además el 87% de los casos no son denunciados.
Se sabe que la ESI ha tenido un efecto positivo en el empoderamiento de niños, niñas y adolescentes que logran disponer de más recursos frente a abusos o relaciones sexuales no deseadas, también que retrasa el inicio de la actividad sexual y mejora el uso de métodos anticonceptivos. Porque sabemos que la vida de una adolescente madre se deriva en muchos casos en pobreza y marginalidad, en la mayoría de los casos quedan sin educación, con poca posibilidad laboral o con trabajo precarizado.
Desde ESI no sólo se abordan los derechos de las mujeres, sino que también se promueven la corresponsabilidad reproductiva. El embarazo en la niñez y adolescencia siempre es responsabilidad del Estado porque no pudo prevenir la violencia sexual contra las niñas, porque no previno uniones sexuales tempranas, porque no brindó herramientas para prevenir el embarazo, porque no promovió la corresponsabilidad reproductiva. Sabemos que la mayoría de los hogares pobres tienen una madre sola que se hacen cargo de sus hijos e hijas. Lo naturalizamos y no estamos abordando una de las principales causas y cargas de la pobreza.
Estoy convencido que estamos a tiempo de promover actitudes responsables ante la sexualidad; de prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular; y de procurar igualdad de trato y oportunidades y de evitar abusos de los niños, niñas y adolescentes.
Justamente, el pasado lunes 4 de octubre se cumplieron 15 años de la sanción de la ley nacional de ESI y aún en nuestra provincia seguimos esperando que se efectivicen esos derechos humanos.
ESI es educar en el cuidado del cuerpo y de la salud, valorar la afectividad, reconocer la perspectiva de género para evitar las desigualdades y violencias, promover el respeto por la diversidad, y enseñar ni más ni menos el ejercicio de nuestros derechos humanos.
¿Qué es la ESI?
La Educación Sexual Integral (ESI) se encuentra definida en la Ley Nacional 26.150 del año 2006 que crea el “Programa Nacional de ESI” y en la aprobación de los lineamientos curriculares básicos de 2008. La ESI es una política de Estado y un derecho de que tienen los niños, niñas y adolescentes y jóvenes de “recibir educación sexual integral en los establecimientos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal”.
El Programa tiene como objetivos incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la formación armónica, equilibrada y permanente de las personas; asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral; promover actitudes responsables antes la sexualidad; prevenir los problemas relacionados con la salud sexual y reproductiva en particular; y procurar la igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.


