Interrogantes y propuestas  en torno a las inundaciones

¿Las calles y las casas se inundan porque se tapó un canal de desagüe? ¿O porque no se hizo mantenimiento del entubado? ¿La gente se inunda porque se practica una agricultura diferente a la que se practicaba hace 50 años?

Los problemas de la expansión de la «mancha urbana», ¿son un asunto de expertos planificadores y/o funcionarios? ¿O son patrimonio de todos?

¿El problema de las inundaciones lo tiene que solucionar una persona sola? La Intendencia, por ejemplo,  o el Secretario de Obras Públicas ¿Una sola institución? ¿Un municipio, un gobierno provincial, un comité de cuenca, un ministerio?

O, en cambio, los problemas generados por las inundaciones, como todos los problemas sociales, deben ser abordados por toda la comunidad, sin distinción de nivel educativo o socioeconómico.

Claramente, la propuesta del Centro de Estudios Municipales y Provinciales de Esperanza (CEMUPRO), va orientada en la dirección que indica la necesidad de consensuar las soluciones y hacer público los métodos de gestión.

Como siempre, lo difícil, además de concebir ideas que mejoren la vida de las personas, es dotarse de los medios para llevarlas a cabo, para implementarlas.

El martes, en el salón 1 del Sindicato Obrero de la Industria del Cuero (SOIC), pudimos escuchar que existe en la gente cierta ansiedad, justa y entendible, sin dudas, por encontrar soluciones definitivas, a problemas muy complejos, para los cuales se elaboran siempre respuestas transitorias.

¿Por qué son complejos? Porque requieren una coordinación política que muchas veces implica colaboración con el adversario, intercambio de información decisiva, elaboración conjunta de una serie de objetivos comunes y una importante inversión financiera.

En torno al problema de las inundaciones, específicamente el riesgo ambiental contenido en ellas, se observan configuraciones institucionales y situaciones ambientales que tienen escalas diversas.

Por ejemplo: el arribo de agua de escorrentía hacia los barrios puede estar producido por: aumento imprevisto del monto pluviométrico, y, a su vez ese aumento de las lluvias puede ser causado por factores globales o por situaciones meteorológicas locales y /o regionales.

Eso en cuanto a lo que precipita, pero en relación a cómo y dónde escurre el agua, debemos pensar que una actitud egoísta de productores de nuestra región, que, muy justamente, en la «República de la Soja», quieren seguir participando de los elevados índices de rentabilidad y ganancia que esta actividad reporta, podría estar generando un deterioro ambiental, que nos pone en riesgo de desastres. Querer vivir con estilo clase alta es muy justo, pero hacerlo a costa de los bienes y de la salud de la gente, es inaceptable.

Otra razón por la que nos inundamos puede ser el mantenimiento insuficiente de la infraestructura hídrica, o que se la mantenga correctamente y la gente le tire basura, algo que nos consta, pues pudimos observar, cuando entramos al barrio «Los Troncos» para invitar a las personas a la 2da charla del CEMUPRO, que hay basura en el canal de desagüe; por estos días fue resonante un caso de canalización irregular, no planificada públicamente y orientada a resolver una situación  privada, lo que resulta insostenible.

Los problemas ambientales tienen un rasgo que los vuelve sumamente atractivos para el abordaje: son eminentemente territoriales, lo que implica a instituciones y actores múltiples.

Pero los costos de esos problemas mal resueltos, los pagan siempre los pobres, por falta de conocimiento, de infraestructura o de organización para la lucha. La charla realizada bien puede replicarse, por ejemplo, entre la comunidad vecinalista en formato asambleario. Se trata de participar.

Volviendo al tema concreto de la charla «Cambio climático-inundaciones ¿Cómo mitigar?» de la que participaron la ingeniera agrónoma Perla Leva, docente de la cátedra «Climatología» de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA – UNL), el Arquitecto Antonio Ciancio, Ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de Santa Fe (MASPYMA) y al Ingeniero Ricardo Giacosa, sancarlino,  Subsecretario de Planificación del MASPYMA, podemos decir que ninguna nota periodística puede agotar la riqueza generada por el intercambio de visiones y opiniones.

Se hicieron presentes también la Intendenta Ana Meiners, los secretarios Alfonso Gómez y Oreste Blangini y los ediles Andrés Grenón, Cristian Cammisi, y Andrea Martínez, el concejal electo Marcelo Dellaporta, como así también directivos de escuelas, vecinales e instituciones, funcionarios, militantes y gran cantidad de gente común.

El ministro Ciancio hizo explícita su preocupación por la completa transformación del ambiente que se observa en la Provincia, con millones de hectáreas de bosque espinal o de pastizales que han devenido en terreno de cultivo, con la consecuente pérdida de capacidad de absorción del suelo,  por un lado, y estrechamente vinculado a esta situación, el impacto de la sojización, asociada a la expansión de la frontera agropecuaria, por otro.

La prof. Ing. Perla Leva explicó asuntos relacionados a la climatología (calentamiento global, efecto invernadero, etc.) y el fenómeno denominado vulgarmente como «El niño-la niña».

En ese sentido, aunque la docente no lo expresara, es preciso puntualizar también que los científicos han detectado un cambio en el comportamiento de la caída de lluvia, a saber: que no aumentó el aporte de agua, sino que se modificó el modo en el que precipita: esto quiere decir que no llueve más que antes (salvo que se manifieste «el Niño»), sino que llueve, por lo general, lo mismo, pero en menos tiempo.

Por último, nos parece importante cerrar con un fragmento de la explicación que el ingeniero Giacosa brindó a un asistente y un intercambio que realizara con un funcionario local.

Al ser consultado sobre las razones por las que no se continuó la obra de canalización oeste, sostuvo: «Esperanza tiene un desarrollo hacia el Sur. Tenemos que trabajar con el municipio y definir: ¿Cuál es el límite de expansión del territorio hacia el sur?

Hay zonas en las que no es correcto levantar el nivel, porque si el agua ingresa del lado interno, eso es un problema, y hay que bombear. Somos muy respetuosos respecto de las decisiones en materia de planificación territorial de los propios actores locales».

El Arquitecto Oreste Blangini, también hizo su aporte, en un sentido, quizá, mas testimonial que dialógico, como sucede recurrentemente, pues no es fácil generar estos espacios, donde los problemas de la gente se socializan entre la gente, los expertos y los funcionarios. Blangini indicó que: «Hacia allí la ciudad no creció, es una zona con problemas de inundación y urbanización de larga data.

Volviendo a la semana en la que llovieron 500 mm, había «ríos» que venían del Oeste, nos consta que, desde donde terminó la defensa, hacia el sur, es por donde ingresó la gran masa de agua, hay un proyecto de circunvalar la ciudad que hay que discutir regionalmente porque demandará un alteo, lo que impone un plan hídrico provincial, no es un problema pura y exclusivamente del crecimiento urbano de la ciudad.

También creo que es necesario, agregó el funcionario local, rescatar el trabajo de los comités de cuenca que funcionan sin financiamiento, hay que discutir el financiamiento de los comités de cuenca. Son fundamentales para el armado de un plan hídrico provincial.»

Interrogantes que estimulan la imaginación política, debate en torno a las posibles soluciones, voces y miradas diversas sobre el problema del exceso de agua, la segunda charla del CEMUPRO vuelve a despertar el interés por la vida en común, lo que no es poco.

 

 

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