Punto Corazón para combatir la soledad con amor
Maylis Debacque es nacida en el sur de Francia, tierra de viñedos. Joven, quiso conocer el mundo de Cristo. El Movimiento Punto Corazón, creado en Francia el 4 de enero de 1990, a manos de un sacerdote francés llamado por la Virgen María para la asistencia, especialmente de los seres humanos que padecen la peor enfermedad, el abandono y la soledad.
Nos cuenta esta mañana en nuestra redacción que era una misionera de Punto Corazón, pero «quise vivir de manera más intensa esta misión y me consagré a la misma para siempre como Hermana de Punto Corazón».
En Buenos Aires el Movimiento está presente en la Villa Jardín, en la zona del Puente Alsina, pegado a Pompeya (Capital Federal) de quien precisamente la separa el puente.
Y donde ella vive, que es la zona de Retiro, donde se enclava la Villa 31, un lugar donde el Movimento lo tiene cercano porque precisamente se establecen en casas del barrio donde asisten a la gente más humilde, con mucho amor sobre los niños y jóvenes.
Maylis está en Esperanza acompañada por Andrés Lorenzón, quien hace poco tiempo fue misionero en Uruguay.
«Mi presencia en Esperanza es porque mañana sábado, a las 21, en una misa en el templo de la Parroquia San José recibimos a María Sol Bisang quien viaja a Valparaíso, Chile, por un año para vivir esta experiencia de dar compañía a los que viven en soledad y llevarles la presencia de Cristo para que El permanezca con ellos» cuenta la Hermana Maylis.
La religiosa de Punto Corazón vive desde hace 5 años y medio en Retiro y siente que debe quedarse por el momento en Argentina, pero sabe que en cualquier instante deberá partir hacia otro país llevando el amor de Cristo a los que están abandonados y solos.
Sin embargo, entre sus misiones recuerda el impacto que le causó estar «dos años en Siria. Entonces había libertad de culto. No estaba Isis ni la guerra. Vivía con otros jóvenes del mundo en una comunidad en donde compartíamos la vida con armenios que se habían salvado del genocidio.
Lo que me duele, me da bronca es la mentira. No había conflicto, éramos libres de manifestarnos porque en Siria había libertad de culto, pero en este ajedrez de la guerra vino luego la violencia y este drama de la guerra» dice con dolor.
«En Siria no hay un pueblo en armas sino mercenarios pagados para hacer la guerra» nos ilustra quien estuvo ahí, en un país convertido en un infierno.
Con respecto a su presencia en Esperanza, señala que mañana María Sol recibirá el Rosario de la misión de amor que emprende y que cumplirá con otros jóvenes en Valparaíso, los que fueron formados durante un año en sus países respectivos y en enero han tenido una formación más intensa en vistas a la misión que emprenden. «Cada joven- mujer o varón- tiene padrinos que los ayudan en este año de compromiso que asumen. Son amigos, familiares, que los ayudan a mantenerse» explica la Religiosa, quien descuenta que mañana será una ceremonia muy emotiva para la joven esperancina, su familia, amigos y la comunidad.



