Llevan al Mercado del Patio diseños de manufactura local

Estudiantes y ex alumnos de la Escuela de Indumentaria municipal tienen por primera vez un espacio de comercialización para sus productos

Son estudiantes, ex alumnos y también hay docentes de la Escuela Municipal de Diseño de Indumentaria del municipio. En diez años, por primera vez pudieron montar una tienda para la comercialización de esos diseños que se piensan, se crean y se manufacturan en el sur, el oeste y el norte de la ciudad, y que ahora son parte de la propuesta en el Mercado del Patio. Un espacio donde mostrar y vender. Y se vende bien, según ellos mismos cuentan.

En la era de la normalidad, antes de 2020, trabajaban en los talleres de producción de los centros de distrito donde la escuela tiene los espacios de capacitación donde aprenden desde el diseño, la moldería y la costura, hasta estampería y producción final. La pandemia solo les permitió encontrarse para hacer barbijos porque incluso sus talleres fueron reconvertidos en vacunatorios. Y fue allí esa producción “esencial” y sistemática lo que les hizo saber que podían poner en marcha un espacio de comercialización. Eso que el director, Darío Ares, señala “siempre fue la pata floja de la escuela”.

La escuela tiene ya una década funcionando y si bien plantea un programa de formación, Hebe, una de sus docentes y motores, deja en claro que “por los diferentes territorios y perfiles de quienes participan, se adapta a las necesidades y características de cada uno de los grupos”. Hasta la previa de la pandemia, quienes pasaban por ahí, encontraban en las redes sociales y espacios virtuales su único modo de vender lo que hacían.

“Hay algunos alumnos que pasaron por la escuela y tienen una marca y colecciones, otros no están en esa situación, pero sí tienen productos que venimos acompañando y que pueden comercializarse, pero que no cuadran en lo que puede ser una feria”, explica Hebe, detrás de sus anteojos grandes. “Lo que buscamos ante todo es que sean productos competentes, tienen que ser buenos”.

Ares señala que la pata comercial siempre faltó, ante todo porque el eje de es la formación y capacitación y porque “muchas veces cuando se pensaban en las muestras anuales los diseños que se hacían, no estaban sistematizados para ser producidos en serie”.

En ese punto, la pandemia, aunque frenó el trabajo y los encuentros, abrió varias puertas. Virginia Masau llegó en ese momento, cuando la única chance de encontrarse fue la de producir barbijos y elementos considerados esenciales.

“Eso nos permitió saber que podíamos sostener una acción comercial sistemáticamente, que hasta ahí la escuela no había tenido, además de empezar a articular con otras reparticiones y programas, como el Nueva Oportunidad a nivel municipal y el Santa Fe Más a nivel provincial”, contó.

La tienda y sus hacedores

Con ese escenario, para octubre de 2020, en plena pandemia, la Escuela de Diseño de Indumentaria (@escuela.diseño.rosario) desembarcó en el Mercado del Patio, en el pequeño edificio que se encuentra sobre el ingreso trasero. Todos los viernes y sábados abren, entre las 14.30 y las 18.30, y a partir de septiembre lo harán de 15 a 19.

Ahí lucen las gorras con bisera que se producen en el barrio Bella Vista, y bolsos que materiales reciclables que Fiorella, una de las docentes, produce con un grupo de alumnas de la zona de La Lagunita. Un espacio que sostiene en paralelo a su Less is more (@less—off).

Este, además de ser un espacio extra al trabajo que cada uno lleva adelante con sus propios productos a través de las redes sociales, destacan sobre todo la construcción colectiva que significa sostener ese lugar como el de todos y que es un incentivo más para quienes están en pleno desarrollo de sus productos.

Emilia tiene 22 años, pasó por la escuela y es la ideóloga de Moldavia, una marca que comenzó con productos de lencería y trajes de baño, logró varias colecciones y ahora sumó indumentaria.

“El mercado nos da visibilidad pero además está bueno que quienes pasan, miran y compran, valoran mucho que sean productos elaborados por diseñadores locales y de diferentes distritos”, contó la joven, que por estos días además recibió una ayuda en el marco de una convocatoria del municipio, justamente para comprar materiales y poder continuar la producción.

Diseños propios
Patricia cursó en La Cerámica. Recién seis años después rastreó a Hebe, su profesora y guía, y volvió. Empezó a trabajar con los barbijos y ahora ya planifica elaborar delantales y pensando en su propia marca. Ella, también de La Cerámica, llegó a la escuela con la experiencia de trabajar en Medetex, la unidad productiva del Nueva Oportunidad que elabora ropa de cama para los hospitales de la ciudad. Conoce el oficio, pero ahora va por sus propios diseños.

“Esto es lo interesante que permiten las articulaciones”, señaló Ares e indicó que “con ellos que ya manejan las cuestiones técnicas, se puede trabajar más desde la creatividad y el diseño”.

Por su parte, Carlos fue de los que se sumó desde la zona sur, transitó las etapas de la formación y ahora está al frente de Fancy (@fancy), una marca que él mismo define “para todo público y para el que se anime, porque la moda no tiene género ni edad. Si te gusta, te lo ponés. Y si no, no lo usás”.

 

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