En la noche de este martes, comenzó a hacerse notorio un nuevo hundimiento en la superficie asfáltica de una zona neurálgica del centro santafesino: en la intersección de San Martín y Suipacha, en el comienzo de la peatonal norte. Según ASSA, se debe a una falla en un caño cloacal domiciliario. Los empleados de esa empresa comenzaron a trabajar en los trabajos de reparación este miércoles hasta las 18.00 horas que fueron suspendidos para retomar este jueves a las 8.00.
A pocas cuadras de allí, en Suipacha y Urquiza, vecinos alertaron la presencia de otro pozo de considerables dimensiones. Nuevamente la causa, según la versión oficial, responde a un problema en una cañería cloacal, por lo que debería intervenir Aguas Santafesinas. Según trascendió, estaba previsto colocar un vallado para hacerlo más visible hasta que se disponga su reparación. Así, el paso por calle Urquiza permanece reducido.
Otro caso, se registró en Gdor. Crespo y Pje. Paraguay. Allí no hay un bache ni un hundimiento, si no un considerable pozo. Esto es: rotura del asfalto de un diámetro y profundidad de importancia. El “accidente topográfico” en cuestión, también está delimitado por un vallado o corralito de la empresa de aguas de la provincia.
Estos casos se suman al ya emblemático socavón de Urquiza y Bulevar, o al inmenso cráter que se generó tiempo atrás sobre esta misma arteria central pero en su intersección con calle Rivadavia, que de milagro no terminó en tragedia.
Al capítulo de la cantidad de corralitos en la ciudad, sumados a las calles cortadas por las obras de repavimentación y bacheo que está llevando adelante el Municipio y por las cuales se endeudó en más de $86 millones, genera un escenario de caos vehícular pocas veces visto en Santa Fe. Los automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones ya se han manifestado en las redes sociales y, en algunos casos, recibieron una respuesta del Intendente José Corral quien les pidió “tener paciencia”. Cabe destacar, que la mayoría de las quejas apuntaron a que las obras se realizan durante el día, cuando la cantidad de vehículos en movimiento es mayor.
Para el usuario del transporte público, la tarea de llegar a tiempo tampoco es sencilla. Los cambios de recorrido de las diferentes líneas colectivos tienen variación diaria y en las esquinas puede verse a trabajadores y estudiantes sin saber que hoy, y por allí, el colectivo no pasará.
Algunos meses atrás, en la etapa de diagnóstico de las calles de Santa Fe, la Municipalidad relevó 1400 baches. Algunos ya han sido subsanados, y otros, según funcionarios, están en la lista de obras. Mientras tanto, el problema de las calles saturadas y las zonas de mayor tránsito colapsadas configuran un mal humor social creciente ante la gestión de José Corral. Hoy, en todo el casco de la metrópolis se calcula que hay más de 60 corralitos o vallados.


