En 10 segundos:
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Qué pasó: detuvieron a la madre de la adolescente imputada por el crimen de Jeremías Monzón.
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Qué cambia desde hoy: la causa amplía responsabilidades penales y complejiza el cuadro acusatorio.
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A quién le pega: a la investigación judicial y al entorno familiar involucrado.
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Qué mirar ahora: la audiencia imputativa y la calificación legal definitiva.
Santa Fe, 24 de enero de 2026.
El expediente por el homicidio de Jeremías Monzón, ocurrido a fines del año pasado en la ciudad de Santa Fe, sumó en las últimas horas un movimiento que alteró el rumbo de la investigación. La madre de la adolescente de 16 años imputada por el ataque fue detenida y puesta a disposición del Ministerio Público de la Acusación, bajo la sospecha de haber tenido un rol activo en el hecho.
La detención se produjo luego de que los fiscales incorporaran nuevas evidencias al legajo. Según fuentes judiciales consultadas, esos elementos abrieron una hipótesis que hasta ahora no había sido formalmente explorada: la posible instigación o incentivo previo por parte de la mujer hacia su hija para cometer el ataque que terminó con la vida del adolescente de 15 años.
La figura bajo análisis no es menor. Ser investigada como presunta partícipe necesaria implica que, para la Fiscalía, el hecho podría no haberse concretado sin esa intervención previa. No se trata de una imputación accesoria ni automática, sino de una sospecha que exige demostrar un aporte esencial al delito.
Por el momento, la causa permanece bajo estricta reserva. Desde el ámbito judicial evitaron dar precisiones públicas sobre el contenido de las pruebas que motivaron la detención, aunque confirmaron que el avance responde a un trabajo reciente de análisis de comunicaciones, testimonios y reconstrucción de los momentos previos al crimen.
El asesinato de Jeremías Monzón conmocionó a la ciudad por la edad de los involucrados y por la violencia del hecho. Desde diciembre, la investigación avanzó de manera progresiva, con medidas que incluyeron pericias técnicas, declaraciones de testigos y actuaciones sobre el entorno cercano de la adolescente imputada.
La incorporación de la madre al cuadro procesal marca un punto de inflexión. Amplía el foco del caso más allá del accionar individual de la menor y obliga a revisar el contexto familiar y las dinámicas previas al ataque. En términos judiciales, también eleva la complejidad de la causa y anticipa un debate más profundo sobre responsabilidades.
En los próximos días se espera que la Fiscalía avance con una audiencia imputativa para formalizar la acusación y precisar el encuadre legal. Allí se conocerá si la detención se transforma en una imputación concreta y qué medidas cautelares se solicitan.
Mientras tanto, el caso sigue abierto y bajo seguimiento. El nuevo giro confirma que la investigación no está cerrada y que la Justicia continúa incorporando piezas en una causa que, lejos de agotarse, suma capas y redefine su alcance.

