En 10 segundos:
Qué pasó: un policía fue baleado en el cuello tras un tiroteo con delincuentes que acababan de cometer una entradera.
Qué cambia desde hoy: el episodio reabre la discusión sobre el nivel de violencia en robos domiciliarios en Rosario.
A quién le pega: a vecinos de la zona sudoeste y al esquema de seguridad urbana de la ciudad.
Qué mirar ahora: la investigación para identificar a los demás integrantes de la banda que participó del ataque.
Rosario, 7 de marzo de 2026.
Una entradera ocurrida en la zona sudoeste de Rosario derivó en un violento enfrentamiento armado que dejó a un policía herido de bala en el cuello, un delincuente detenido y un patrullero robado durante la fuga.
El episodio comenzó durante la tarde en una cochera ubicada en Comodoro Rivadavia al 2600, donde cuatro delincuentes ingresaron con fines de robo a bordo de un utilitario.
De acuerdo con los primeros datos de la investigación, los asaltantes sorprendieron a un hombre y una mujer que estaban entrando con su vehículo al garaje de la propiedad. El lugar está conectado con una vivienda contigua, a la que los delincuentes lograron acceder luego de obtener la llave de ingreso.
Dentro del domicilio sustrajeron dinero en dólares antes de retirarse. Toda la secuencia inicial quedó registrada por cámaras de seguridad privadas instaladas en el lugar.
La situación escaló minutos después cuando los delincuentes salieron a la calle.
En ese momento se toparon con un empleado policial que se encontraba en la zona realizando una diligencia judicial en calle Rodríguez. El encuentro derivó rápidamente en un intercambio de disparos.
Durante el enfrentamiento, el efectivo recibió un disparo en el cuello y cayó herido en la vía pública.
En medio del caos, uno de los delincuentes logró apoderarse de la camioneta policial Fiat Toro del agente baleado y la utilizó para escapar del lugar.
Vecinos de la zona relataron haber escuchado una ráfaga intensa de disparos.
Un residente que vive en la esquina de Rodríguez y Fragata Sarmiento contó que antes del tiroteo había visto a un hombre sentado hablando por teléfono que le resultó extraño porque no era habitual verlo en el barrio.
Según su relato, cuando comenzaron los disparos observó a esa misma persona correr mientras efectuaba tiros. El testigo afirmó haber escuchado cerca de veinte detonaciones.
El hombre dijo además que el sospechoso cayó varias veces durante la huida y finalmente se subió a un vehículo que lo esperaba en la esquina.
Esa versión coincide con la hipótesis de los investigadores de que la banda tenía un segundo vehículo de apoyo destinado a facilitar la fuga.
La Peugeot Partner gris en la que habían llegado los delincuentes quedó estacionada en el lugar del robo y fue secuestrada para peritajes.
Mientras tanto, el policía herido —identificado como Federico C.— fue trasladado de urgencia al Hospital Italiano.
El último parte médico indicó que el disparo no comprometió órganos vitales ni estructuras vasculares. El agente permanece internado en observación, hemodinámicamente estable y fuera de peligro.
Según fuentes del caso, presta servicio en el Centro de Justicia Penal.
Los primeros en asistirlo fueron colegas que llegaron al lugar en patrulleros tras recibir el alerta del enfrentamiento y lo encontraron tendido en el suelo.
La camioneta policial sustraída durante la fuga fue hallada más tarde abandonada en Callao al 5000, a varias cuadras del lugar del tiroteo.
El vehículo presentaba una rueda trasera pinchada. En las inmediaciones los investigadores encontraron además una campera que habría sido descartada por uno de los delincuentes.
Durante el operativo posterior, la policía logró detener a uno de los presuntos integrantes de la banda.
Junto al sospechoso se secuestró una pistola que habría sido utilizada durante el enfrentamiento.
Además, otra arma de fuego fue hallada en las cercanías del lugar donde ocurrió el tiroteo, aunque hasta el momento no se confirmó oficialmente si pertenecía a alguno de los delincuentes.
El operativo policial continuaba durante la noche en distintos puntos del sudoeste rosarino con el objetivo de localizar al resto de los involucrados.
Los investigadores intentan reconstruir la ruta de escape de los sospechosos y determinar cuántos vehículos participaron de la fuga.
Otro dato que forma parte del expediente es que el inmueble donde ocurrió la entradera había sido allanado en noviembre de 2022 en el marco de una causa por estafas.
Ese antecedente también será analizado por los investigadores para establecer si tiene algún vínculo con el episodio ocurrido este viernes.
Mientras tanto, el caso vuelve a exponer el nivel de violencia que pueden adquirir algunos robos domiciliarios en Rosario, donde los enfrentamientos armados entre delincuentes y fuerzas de seguridad se han vuelto cada vez más frecuentes.

