Rosario: Gendarmes detenidos por robo en un control: la fractura interna del Estado que debía cuidar

ROSARIO — La escena ocurre de noche, en el cruce de Bulevar Bouchard y Servellera. Una pareja es detenida en un control de Gendarmería. Pero el procedimiento no termina con una multa ni una advertencia. Termina con un robo: más de un millón de pesos sustraídos. El hecho no lo protagonizan delincuentes vestidos de civil. Lo protagonizan cuatro gendarmes en ejercicio.

El caso no solo sacudió a Rosario, ya acostumbrada a convivir con la violencia y el delito. Esta vez, el golpe llegó desde adentro. Los acusados formaban parte del Plan Bandera, el operativo especial que busca reforzar la seguridad en las zonas más calientes de la ciudad.

La pareja, sin dudar, se dirigió directamente al destacamento fijo de Sorrento y Cullen. Allí identificaron a los mismos agentes que, minutos antes, los habían requisado y despojado del dinero. No hubo margen para excusas. La acusación fue clara, directa, detallada.

La corrupción en carne viva
La investigación avanzó rápido. La fiscalía a cargo de Iván Enríquez ordenó revisar los vehículos y las instalaciones. El resultado: $761.200 en el auto de uno de los gendarmes, $57.700 en otro vehículo, y $235.000 en el baño del destacamento, donde poco antes había ingresado uno de los implicados. Todo suma más de un millón.

La escena es de una crudeza difícil de narrar. No por su espectacularidad, sino por lo que revela: que el daño no vino esta vez de los márgenes, sino del centro mismo del dispositivo de seguridad.

La detención la realizaron otros miembros de Gendarmería. Lo que evita un escándalo institucional mayor no es el silencio, sino el acto —todavía excepcional— de hacerse cargo.

Rosario y el espejo que devuelve el control
Nuevo Alberdi, como otros barrios del noroeste, es parte del mapa donde el Estado promete presencia. Pero cuando esa presencia traiciona, la desconfianza se multiplica. No alcanza con el uniforme. Hace falta una legitimidad que no se construye con patrullas, sino con integridad.

El caso seguirá en la justicia, y se esperan las imputaciones este viernes. Mientras tanto, la pareja afectada ya logró justificar el origen del dinero, lo que vuelve aún más grave el hecho. No hay zona gris: hubo abuso de poder y voluntad de encubrimiento.

En Rosario, donde la violencia se volvió paisaje, ahora también el control genera miedo. Y lo que debía ser protección se convirtió, por un instante, en amenaza. Un instante que, esta vez, quedó documentado.

 

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