En 10 segundos:
Qué pasó: un bebé de 1 año y 3 meses murió tras recibir un disparo durante un ataque armado contra una vivienda donde funciona una barbería.
Qué cambia desde hoy: el caso vuelve a colocar en el centro de la escena la violencia armada en conflictos cotidianos dentro de barrios de Rosario.
A quién le pega: a la comunidad del barrio Roque Sáenz Peña y a una ciudad donde los tiroteos siguen teniendo impacto directo en la vida civil.
Qué mirar ahora: la investigación judicial sobre los responsables del ataque y si el episodio queda vinculado a disputas personales o a circuitos criminales.
Rosario, 6 de marzo de 2026.
Un bebé de 1 año y 3 meses murió este jueves por la noche en Rosario después de recibir un disparo durante un ataque a tiros contra una vivienda donde funciona una barbería en la zona sur de la ciudad. El episodio ocurrió en el barrio Roque Sáenz Peña y terminó con un sospechoso detenido.
El hecho se registró cerca de las 19:00 en una propiedad ubicada en Melincué al 6100. Según el parte policial, personal que patrullaba la zona fue alertado por el ingreso de un menor herido de arma de fuego al Hospital Roque Sáenz Peña.
Cuando los agentes llegaron al centro de salud, familiares del niño explicaron que lo habían trasladado de urgencia desde su domicilio luego de que desconocidos dispararan contra la vivienda. El bebé presentaba una herida de bala y había sido ingresado en estado crítico.
Minutos después, desde la guardia médica confirmaron su fallecimiento, pese a los intentos del equipo sanitario por estabilizarlo.
La escena del ataque se encuentra a pocas cuadras del hospital donde fue asistido el menor. El inmueble atacado funciona como vivienda familiar y también como barbería, un tipo de comercio que se volvió habitual en distintos barrios de la ciudad.
De acuerdo con los primeros datos de la investigación, el episodio habría comenzado con una discusión entre dos personas dentro del local. El altercado escaló rápidamente y uno de los involucrados se retiró del lugar.
Minutos más tarde regresó acompañado por otras personas. Entre ellos se encontraba un motociclista que habría participado en el ataque armado.
Al volver a la barbería, el grupo efectuó varios disparos contra el inmueble. En ese momento el bebé, que se encontraba dentro de la vivienda, resultó alcanzado por una bala.
La secuencia generó una fuerte conmoción entre los vecinos de la cuadra. El barrio Roque Sáenz Peña, ubicado en el sur de Rosario, es una zona residencial atravesada en los últimos años por distintos episodios de violencia armada.
En medio del ataque, un efectivo de Gendarmería Nacional que vive en la misma cuadra advirtió lo que estaba ocurriendo y decidió intervenir.
Según la información policial, el gendarme logró interceptar a uno de los presuntos atacantes y se trenzó en lucha con él. Tras reducirlo, lo mantuvo retenido hasta la llegada de personal del Comando Radioeléctrico.
Los agentes concretaron la detención del sospechoso en el lugar. El hombre fue identificado como Mario P., de 25 años, quien quedó a disposición de la Justicia mientras avanza la investigación.
La causa quedó bajo la órbita de la Fiscalía de Homicidios, que ahora trabaja para reconstruir la secuencia completa del ataque y determinar la participación de otras personas que habrían intervenido en la balacera.
Uno de los puntos centrales de la investigación será establecer el origen de la discusión inicial y el vínculo entre los protagonistas del conflicto. Los investigadores buscan determinar si se trató de un enfrentamiento personal o si el episodio está vinculado a disputas más amplias dentro del territorio.
La muerte del bebé vuelve a poner en evidencia un rasgo que las autoridades judiciales y de seguridad vienen señalando en Rosario desde hace varios años: los ataques armados no siempre tienen como objetivo directo a las víctimas que terminan alcanzadas por las balas.
En numerosos casos, personas ajenas a los conflictos quedan expuestas a la violencia generada por disputas entre terceros. Niños, familiares o vecinos terminan siendo víctimas de balaceras dirigidas contra viviendas o comercios.
Ese patrón convirtió a Rosario en una de las ciudades donde la violencia armada adquirió mayor impacto social durante la última década.
El caso ocurrido en Melincué al 6100 vuelve a mostrar cómo un conflicto aparentemente menor puede escalar en cuestión de minutos hacia un episodio de violencia letal.
La investigación ahora intentará reconstruir el recorrido del atacante detenido, identificar a las personas que lo acompañaban y determinar el arma utilizada durante el ataque.
Mientras tanto, la muerte del bebé deja una escena difícil de procesar incluso para una ciudad acostumbrada a convivir con noticias de violencia.
Una discusión dentro de una barbería, una balacera que dura apenas segundos y una vida que se pierde antes de haber empezado. En Rosario, esa cadena de hechos sigue apareciendo en lugares donde la vida cotidiana parecía seguir su curso normal.

