La secuencia fue corta y precisa. Un golpe en la puerta, un hombre que atiende, varios disparos y una fuga inmediata. Héctor Hugo González, de 47 años, cayó frente a su vivienda de Julio Vanzo al 8000, en el límite oeste de Rosario. Murió al día siguiente en el hospital Provincial.
El caso quedó en manos del fiscal Luis Schiappa Pietra, que ordenó peritajes balísticos y el análisis de las cámaras de seguridad de la zona. Los investigadores sospechan de un ataque planificado, aunque aún no hay detenidos.
Más allá del expediente, el episodio vuelve a tensar el clima social en los barrios del oeste, donde los vecinos viven entre la rutina del trabajo y el miedo constante a los disparos nocturnos. En ese territorio, la frontera entre ajuste de cuentas y violencia cotidiana se vuelve cada vez más difusa.

