El golpe ocurrió en Italia y Wheelwright, a metros de la costa central. El botín fue millonario y el operativo posterior no arrojó detenidos.
En 10 segundos:
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Qué pasó: rompieron el vidrio de un vehículo y robaron un bolso con una suma millonaria.
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Qué cambia desde hoy: refuerza la percepción de vulnerabilidad incluso en zonas céntricas y transitadas.
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A quién le pega: a comerciantes, empresas y automovilistas que circulan por el microcentro.
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Qué mirar ahora: análisis de cámaras, peritajes y posibles vínculos con otras salideras.
Rosario, 24 de enero de 2026.
La inseguridad volvió a mostrar su versión más expuesta en el corazón de Rosario. Este viernes, minutos antes de las tres de la tarde, una maniobra rápida y precisa terminó con el robo de un bolso que contenía varios millones de pesos en efectivo, en uno de los cruces más visibles de la ciudad: Italia y avenida Wheelwright.
El hecho ocurrió con el tránsito detenido por el semáforo. En ese contexto, uno de los delincuentes rompió el cristal de una Jeep Compass y tomó el bolso que se encontraba en el interior del vehículo. La secuencia duró apenas segundos. El atacante escapó sin disparar y sin forcejeos, dejando atrás el auto detenido sobre calle Italia.
La víctima, según indicaron fuentes policiales, es un hombre de nacionalidad paraguaya domiciliado en Roldán, vinculado a una firma dedicada a la construcción de edificios y al hormigón armado. De acuerdo con su declaración inicial, el dinero sustraído correspondía a una suma elevada en pesos, cuyo monto exacto aún no fue precisado oficialmente.
Tras el robo, la escena se llenó de móviles policiales y personal especializado. Se montó un despliegue en la zona y comenzaron las primeras tareas de relevamiento de cámaras públicas y privadas, tanto del cruce como de calles aledañas. Peritos trabajaron sobre el vehículo para levantar rastros y reconstruir la mecánica del ataque.
Un dato no menor quedó registrado en el lugar: uno de los asaltantes perdió un casco negro durante la huida. Ese elemento fue secuestrado y ahora forma parte de la investigación, con la expectativa de que pueda aportar información clave para identificar a los autores.
El episodio se inscribe en una modalidad conocida pero persistente: la salidera bancaria o financiera, que aprovecha movimientos de dinero en efectivo y momentos de distracción en la vía pública. Lo que vuelve a encender alarmas es el escenario elegido: pleno centro, a metros del río, en horario laboral y con circulación constante de peatones y vehículos.
La combinación de audacia, conocimiento del terreno y rapidez refuerza una lectura que se repite en distintos puntos de la ciudad. No se trata de hechos aislados ni de zonas periféricas, sino de ataques planificados que se desplazan hacia espacios centrales, donde la expectativa de seguridad suele ser mayor.
Por ahora, no hubo detenidos. La investigación quedó en manos de la fiscalía en turno, que busca establecer si el robo guarda relación con otros hechos similares registrados en Rosario en las últimas semanas. El análisis de registros fílmicos será clave para determinar recorridos, apoyos logísticos y posibles conexiones.
Mientras tanto, el golpe del viernes deja una señal clara: incluso en cruces emblemáticos y a plena luz del día, el riesgo persiste. La escena del vidrio estallado en un semáforo céntrico vuelve a condensar una sensación que atraviesa a la ciudad: la inseguridad no da tregua y sigue encontrando oportunidades en los lugares más visibles.

