Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas cayeron un 1,4 % interanual en octubre, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. El dato no sorprendió: el consumo lleva meses moviéndose con cautela, con familias que comparan precios entre supermercados, mayoristas y ferias locales antes de decidir una compra.
El informe muestra un leve alivio en la comparación mensual desestacionalizada —un 2,8 % de mejora respecto de septiembre—, pero no alcanza para compensar la pérdida de ritmo. El acumulado anual positivo del 4,2 % esconde una realidad más frágil: los rubros más dependientes del consumo discrecional continúan en baja, y el Día de la Madre sólo dio un impulso pasajero.
En la provincia, los centros comerciales y las cámaras empresarias coinciden en que la recuperación sigue concentrada en sectores muy específicos. La caída en perfumería (-6,3 %) y en bazar y muebles (-3,7 %) golpea con fuerza a los comercios de cercanía, mientras que alimentos y bebidas mantiene niveles estables gracias a descuentos en efectivo y acuerdos con tarjetas locales.
“Estamos trabajando al límite, con menos margen y más competencia de plataformas digitales”, resumió un referente de la Asociación de Comerciantes del Centro santafesino, que describe un cambio estructural en los hábitos de compra: menos recorrida por locales y más comparación de precios en línea antes de salir.
La CAME señala que el 56 % de los empresarios percibe su situación igual a la del año pasado y un 33 % peor. El diagnóstico se repite en la capital y el corredor Esperanza–Rafaela, donde los costos fijos —alquileres, servicios y tasas municipales— superan la capacidad de traslado a precios finales. A eso se suma la dificultad de acceder a crédito: el consumo se sostiene casi exclusivamente con promociones puntuales o cuotas sin interés financiadas por los propios comercios.
En paralelo, los rubros textil e indumentaria y calzado muestran ventas planas pese al inicio de temporada. En farmacias, el encarecimiento de insumos y las demoras de las obras sociales recortan rentabilidad. En ferretería y materiales de construcción, el panorama es dispar: los proyectos pequeños repuntan, pero las obras mayores siguen en pausa.
El estudio deja una imagen dual del sector: una economía pyme que logra sostenerse mes a mes, pero que opera sin margen de error. Las expectativas para 2026 son prudentes: apenas el 47,9 % de los consultados espera una mejora y más de la mitad no considera que sea un buen momento para invertir.
El comercio santafesino atraviesa un momento de transición. La estabilidad electoral trajo algo de previsibilidad, pero el consumo aún no encuentra un nuevo equilibrio entre precios, ingresos y confianza. Las ventas del próximo verano mostrarán si el alivio de octubre fue un rebote técnico o el inicio de una recuperación más sostenida.

