Lo que comenzó como una salida nocturna entre jóvenes terminó con una pelea brutal, una joven herida, desinformación viral y un llamado público a la responsabilidad. El hecho ocurrió en la madrugada del domingo en el interior del boliche Teos Disco, en Esperanza, y continúa bajo investigación.
Los videos circulan desde temprano en redes sociales: golpes, gritos, una escena de violencia que no tardó en generar alarma. Según confirmaron fuentes del Ministerio de Seguridad de Santa Fe, la pelea se inició dentro del local bailable. La seguridad privada actuó en primera instancia, pero la situación se desbordó y continuó en la vía pública, donde intervino personal policial.
Una de las jóvenes resultó herida con cortes y signos de intoxicación alcohólica. Fue trasladada al Samco local por una ambulancia y retirada más tarde por sus padres, cerca de las 7.30. La Unidad Regional XI confirmó que al menos dos de las participantes deberán declarar este lunes.
Un episodio, múltiples consecuencias
Lo que podría haber quedado como una noticia policial más se volvió viral. Las imágenes desataron rumores de una muerte, lo que obligó al boliche Teos Disco a emitir dos comunicados oficiales en sus redes sociales.
En el primero, desmintieron “con total claridad” que hubiera una persona fallecida esa noche. En el segundo, repudiaron la violencia y pidieron responsabilidad ante la difusión de versiones falsas. “Difundir noticias falsas no solo genera confusión y preocupación innecesaria, sino que también daña a personas y espacios que trabajan con seriedad”, señalaron.
La respuesta buscó contener el impacto reputacional. Teos Disco es uno de los lugares más concurridos por la juventud esperancina, y la escena del fin de semana abre nuevamente el debate sobre los protocolos de seguridad, la prevención de consumo problemático de alcohol y la dinámica de violencia creciente en los espacios nocturnos.
Un espejo de algo más amplio
La pelea en Teos no es un hecho aislado. Expone una trama más amplia: la dificultad para gestionar la noche en ciudades intermedias, donde los boliches son muchas veces el único espacio habilitado de socialización masiva. Y también señala una pregunta que atraviesa a autoridades, empresarios y familias: ¿qué sucede antes del estallido?
Mientras se investiga lo ocurrido y se toman declaraciones, la escena del boliche golpea más allá de sus paredes. La violencia en la noche, la circulación sin control de rumores, y la fragilidad de los vínculos en una ciudad donde todo se sabe, forman parte de una misma postal: la preocupación de una comunidad que no se reconoce en sus propios reflejos.

