Diciembre se caracterizó por la devaluación, la aceleración inflacionaria y los cambios estipulados en las regulaciones de importación, tras las elecciones y la asunción del nuevo gobierno. A esto se sumaron períodos sin precios y escasez de insumos, que resultaron en que varias empresas frenaran sus actividades.
El rubro de alimentos y bebidas, clave para establecer el nivel de consumo, en diciembre arrojó una suba del 29,7%, y se ubicó por encima de la inflación mensual, que fue del 25,5%. En la medición interanual, este segmento fue el que más aceleró los precios en 2023, con un aumento interanual del 251,3%.
Otros rubros con fuertes caídas fue maquinarias, equipos y material de transporte, con una contracción anual del 35,7%; la producción de químicos y plásticos, que cayó un 32,9%, tras la suspensión de ventas de insumos, y papel, cartón, edición e impresión, que disminuyó la producción un 32,7% interanual. En este último caso, como indica CAME, a los problemas de insumos y precios se les sumaron los cortes de energía.


