En 10 segundos:
Qué pasó: la EPH del último trimestre de 2025 confirma suba de subocupación e informalidad en Santa Fe
Qué cambia desde hoy: el mercado laboral se vuelve más fragmentado y con menor calidad de ingresos
A quién le pega: a trabajadores urbanos, sectores medios y economías locales
Qué mirar ahora: si la precarización se estabiliza o sigue expandiéndose durante 2026
Santa Fe, 25 de marzo de 2026.
El dato frío no alcanza para explicar lo que está pasando.
Las tasas de desempleo en Santa Fe no muestran un salto brusco. En Gran Rosario se ubican en 6,5% y en el Gran Santa Fe en 4,8%. La superficie parece controlada. La tensión aparece cuando se mira debajo.
En Rosario, la subocupación escala al 12,9%. Hay trabajo, aunque con jornadas incompletas y salarios que no cierran. El problema se desplaza: menos expulsión del sistema, más dificultad para sostener ingresos.
Santa Fe capital muestra otra dinámica. Menor desempleo y subocupación en 9,1%. El sistema contiene, aunque sin capacidad de expandirse. Se sostiene lo que ya existe, con escaso margen para generar nuevas oportunidades.
El punto más exigido aparece en el corredor industrial San Nicolás–Villa Constitución. El desempleo trepa al 9,4%. Ahí el ajuste impacta de forma directa: menos puestos disponibles en una zona que históricamente dependió de la industria para absorber mano de obra.
Las tres escenas conviven y construyen un mismo fondo.
El mercado laboral se reconfigura sin ruptura visible. La informalidad supera el 50% y la subocupación gana peso. El empleo formal pierde capacidad de ordenar ingresos y la estabilidad deja de ser un dato garantizado.
El resultado es un sistema que sigue funcionando, aunque con menor solidez. Más personas ocupadas, con menos ingresos efectivos. Más competencia por sostener lo básico.
Esa presión no se expresa en un solo indicador. Se distribuye.
Cuando el trabajo se fragmenta, el impacto no queda en la economía. Se traslada a la vida cotidiana.
Y ahí aparece la dimensión más difícil de revertir: un entramado social que empieza a debilitarse al mismo ritmo que el empleo pierde consistencia.


