En 10 segundos:
Qué pasó: empieza el juicio por la muerte de Diego Román, ocurrida en julio de 2019 en Recreo
Qué cambia desde hoy: el caso pasa de la conmoción pública a una definición judicial con 91 testigos citados
A quién le pega: a los acusados, a la familia del chico y a una causa que marcó a Santa Fe
Qué mirar ahora: si el tribunal acepta la tesis de homicidio con dolo eventual o encuadra el caso como homicidio culposo
Santa Fe, 26 de mayo de 2026. El caso Diego Román llega al juicio con una pregunta difícil en el centro: hasta dónde puede llegar la responsabilidad penal de quienes tenían bajo su cuidado a los perros señalados por un ataque mortal.
El debate comenzará este miércoles, a las 13, ante el juez Pablo Busaniche. En el banquillo estarán Iván Mercado Reyes y Norma Vega, acusados como coautores de homicidio con dolo eventual por la muerte del chico de 12 años, hallado sin vida en julio de 2019 en una zona rural de Recreo.
La acusación sostiene que ambos conocían la potencialidad agresiva de la jauría y que, aun así, omitieron medidas capaces de evitar el ataque. Ese punto será decisivo. El juicio tendrá que determinar si hubo una conducta penalmente relevante vinculada al riesgo previo, al control de los animales y a la previsibilidad del desenlace.
Fiscalía y querella anticipan pedidos de hasta 10 años de prisión para Mercado Reyes y hasta 8 para Vega. De manera subsidiaria, si el tribunal descarta la figura más grave, impulsarán condenas por homicidio culposo, con penas menores.
El proceso tendrá una carga probatoria extensa. Fueron citados 91 testigos, entre ellos médicos forenses, especialistas en comportamiento animal, veterinarios, agentes de la Policía de Investigaciones, peritos y personas del entorno de Diego. También declararán profesionales que intervinieron en las autopsias y en los estudios que buscaron precisar la causa de muerte.
La causa tuvo desde el inicio un recorrido marcado por hipótesis contrapuestas. Primero circularon versiones sobre un posible ataque cometido por personas. Con el avance de la investigación, la Fiscalía consolidó la teoría de una muerte provocada por una jauría integrada por perros que estaban bajo custodia de los acusados.
El juicio tendrá, por eso, una dimensión que excede la reconstrucción forense. También pondrá bajo examen cómo se administra el riesgo cuando animales potencialmente peligrosos quedan dentro de un predio sin controles suficientes. La discusión judicial será técnica, pero la consecuencia social es directa: quién responde cuando una omisión privada termina en una muerte.
Después de casi siete años, el caso entra en su etapa más importante. Para la familia de Diego, será la primera vez que la historia completa se escuche en una sala de juicio. Para la Justicia, una prueba sobre su capacidad de cerrar una causa que atravesó conmoción, sospechas, pericias y una espera demasiado larga.


