En 10 segundos:
Qué pasó: el temporal provocó anegamientos, caída de árboles y daños urbanos en Mar del Plata
Qué cambia desde hoy: la ciudad entra en una fase de mayor riesgo por viento, lluvia y oleaje
A quién le pega: a vecinos, automovilistas, comerciantes, turistas y servicios de emergencia
Qué mirar ahora: si el viento del viernes y sábado agrava la situación en la costa sudeste
Mar del Plata, 7 de mayo de 2026. La lluvia convirtió a Mar del Plata en una ciudad bajo vigilancia permanente. Calles anegadas, árboles caídos, postes afectados y carteles volados marcaron el primer impacto visible de la ciclogénesis sobre la costa bonaerense.
El fenómeno llegó con intensidad durante la tarde del miércoles y obligó a Defensa Civil a intervenir en distintos puntos urbanos. El Puerto, el microcentro y esquinas de circulación habitual quedaron atravesados por acumulación de agua, mientras la actividad eléctrica acompañó buena parte del temporal.
Hasta ahora, las autoridades locales no reportaron evacuados ni pedidos urgentes de asistencia social. Esa ausencia de cuadros críticos no reduce el riesgo. El problema está en la persistencia del fenómeno y en el cambio de fase previsto para las próximas horas.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene advertencias por viento para Mar del Plata. El área será afectada por vientos del sector sur y sudoeste, con velocidades entre 35 y 50 kilómetros por hora y ráfagas que pueden alcanzar los 80 kilómetros por hora. La recomendación oficial incluye evitar salidas innecesarias, asegurar objetos sueltos y mantenerse lejos de árboles, postes, marquesinas y carteles.
El viernes aparece como una jornada de transición más fría, con lluvia, viento y algunos chaparrones. El sábado concentraría el tramo más exigente: lluvias ocasionales, descenso de temperatura y viento fuerte sobre una zona costera ya afectada por el agua acumulada.
La costa suma otro frente de preocupación. Especialistas locales advirtieron sobre el crecimiento rápido del mar y el peligro de permanecer cerca de zonas de rompiente, un punto sensible en una ciudad donde el temporal no se limita al casco urbano.
La Municipalidad decidió mantener las clases, aunque pidió reducir la circulación. Ese equilibrio resume la dificultad del momento: sostener la actividad básica de la ciudad sin subestimar un proceso meteorológico que todavía no terminó.
El desenlace dependerá menos de la lluvia ya caída que de la combinación entre viento, oleaje y capacidad de respuesta urbana. Mar del Plata ya atravesó el primer golpe. La prueba real llega con el temporal instalado sobre la costa.


