El “santo” ganó en la última jugada

Siete goles en 90 minutos regalaron Juventud y San Lorenzo en un buen partido, cargado de emociones y jugado con todo. El puntero convertía y el local lo empataba hasta que en tiempo de descuento llegó el cabezazo de César Pagnucco para que los dirigidos por Horacio Hümoller se queden con los tres puntos. Por lo que dieron en el juego, quizás la justicia hubiera sentenciado empate.

“San Lorenzo ganó con el suspiro final”, “Juventud mereció más”, “Los dos dieron todo por el triunfo”, “El Santo con la suerte del mejor” o “Juventud mereció más” podrían ser títulos para intentar sintetizar lo que vivimos en el “Waldino Maradona” en la tarde del domingo.

Para los dos equipos el juego era clave, el local necesitaba reponer la racha de haber perdido los tres partidos anteriores que tuvieron este año y la visita ratificar su liderazgo en la zona.

No trataron bien la pelota en el medio, desde el comienzo fue disputado, cortado y jugado con pierna pesada como se juegan este tipo de partidos. Sin embargo en las áreas las situaciones se transformaron en goles.

A los 18 del inicio una pelota que al arquero local parecía no traerle problemas picó mal y Tschieder rechazó sin poder contenerla, rebote que Lucas González convirtió en gol para la visita. Seis minutos después llega el empate con otro yerro, en este caso del arquero visitante que sale mal a cortar un córner y que Martín Yennerich transforma en gol.

Allí el trámite se hizo más dinámico, todos corrieron, los visitantes para alimentar a sus rápidos delanteros y el local aprovechando la buena tarde de Diego Kunz. El reloj marcaba los 26 minutos cuando llegó el segundo de San Lorenzo por la acción de Martín Cavallo.

De allí al final el equipo de Montalbetti lo buscó pero no tuvo la fortuna de convertir en las que generó. San Lorenzo también pudo ampliar la diferencia.

En el complemento el roijnegro salió con todo para empatarlo y lo consiguió a los 8 minutos con una buena definición de Diego Kunz. Otra vez, seis minutos después de un gol, el goleador Peralta Pino deja descolocado a Tschieder y convierte el 3-2 para el equipo que más puntos cosechó en el torneo.

Iban y venían; ponían, corrían y entregaban todo. Los dos jugaban al mismo ritmo pero el local alentado por su gente tenía ese plus que se transformó en paridad. Dos minutos después de los cambios impuestos por Montalbetti, el recién ingresado Braian Pereira aprovecha un error defensivo santo y convierte el empate.

Iban 28 minutos, Juventud celebraba la paridad pero iba por más, los dos ya comenzaron a sentir el esfuerzo físico y por momentos las discusiones y las jugadas divididas importaban más que el arco rival.

Todo parecía terminar en empate, el juez Silvio Aquino de buena labor, adiciona tres minutos a los 45 reglamentarios y cuando faltaban segundos para el final llegó el cabezazo de César Pagnucco para poner el 4-3 para la visita. Festejo, locura y fortuna “santa” para quedarse con todo. Resignación y bronca en los locales.

“Jugamos bien, dimos todo y ligamos” dijo el DT ganador al finalizar el partido. “No hay nada que reprocharle a los muchachos, jugaron de igual a igual y merecieron más, me voy conforme pero con bronca por el resultado; esto es fútbol” dijo el DT derrotado. También desde los bancos dieron todo por un buen partido y cumplieron.

 

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