En 10 segundos:
Qué pasó: una mujer intentó ingresar cocaína oculta en alimentos a la cárcel de Las Flores.
Qué cambia desde hoy: la investigación buscará determinar si hubo una maniobra organizada detrás del intento.
A quién le pega: al Servicio Penitenciario, al sistema de controles y al circuito interno de la unidad.
Qué mirar ahora: qué surge del teléfono secuestrado y de las actuaciones sobre el interno destinatario.
Santa Fe, 8 de mayo de 2026. El control apareció en el punto exacto donde debía aparecer: antes de que la droga cruzara la puerta de ingreso a la cárcel.
Una mujer de 42 años quedó detenida en la Unidad Penitenciaria Nº 2 “Las Flores”, en la ciudad de Santa Fe, cuando intentaba ingresar cocaína oculta en alimentos destinados a un interno alojado en el Pabellón 7 de la Subunidad 2. El procedimiento fue realizado por personal del Servicio Penitenciario Provincial durante los controles habituales de visitas.
La señal de alerta surgió durante la requisa. Según la información oficial, los agentes detectaron una actitud sospechosa en la visitante, identificada como M. J. R., y revisaron con más detalle la comida que llevaba. En varios trozos de carne precocida encontraron cortes internos preparados como cavidades.
Dentro de esos bifes había seis envoltorios encintados con una sustancia blanquecina. Luego intervinieron la Subcomisaría 17ª y personal de Microtráfico de la Policía de Investigaciones, que realizó las pruebas de campo y confirmó que se trataba de cocaína. El peso total secuestrado fue de 37 gramos.
La fiscal Yanina Tolosa ordenó que la mujer permanezca detenida e imputada por suministro gratuito de estupefacientes. También dispuso el secuestro de su teléfono celular para avanzar con las tareas investigativas.
El interno al que estaba dirigida la sustancia fue trasladado de manera preventiva al sector de aislamiento mientras continúan las actuaciones judiciales y administrativas. Esa medida busca preservar la investigación y revisar si el intento formaba parte de una operatoria más amplia dentro de la unidad.
El caso vuelve a mostrar una zona sensible del sistema penitenciario: los controles de ingreso de visitas, alimentos y objetos personales. Allí se juega una parte silenciosa de la seguridad carcelaria, donde cada requisa puede cortar o habilitar circuitos internos de droga, intercambio y poder.
La causa seguirá ahora sobre dos líneas principales: el origen de la cocaína y el vínculo entre la visitante, el interno destinatario y posibles intermediarios. En ese recorrido puede definirse si el episodio queda limitado a un intento aislado o si abre una trama más grande dentro de Las Flores.


