Dos horas de saqueo en Blas Parera: diez encapuchados vaciaron un local técnico

En 10 segundos:
Qué pasó: una banda de diez delincuentes ingresó por una vivienda lindera y saqueó un local técnico en Blas Parera al 6900.
Qué cambia desde hoy: el caso expone una modalidad planificada y una zona comercial que denuncia falta de patrullaje.
A quién le pega: al propietario del comercio, a vecinos y a comerciantes del norte de Santa Fe.
Qué mirar ahora: si la investigación logra identificar a toda la banda y recuperar el resto de la mercadería.

Santa Fe, 4 de junio de 2026. La escena que describen los vecinos tiene algo más inquietante que la pérdida económica: durante casi dos horas, una banda entró, salió y trasladó mercadería por un pasaje sin que nadie pudiera frenarla.

El golpe ocurrió en un local de insumos informáticos y servicio técnico ubicado sobre avenida Blas Parera al 6900. El propietario, identificado como Diego, contó que diez personas encapuchadas usaron una vivienda lindera desocupada para llegar al patio trasero y forzar un ingreso posterior.

El frente del comercio estaba reforzado. Después de otro robo sufrido hace apenas un mes y medio, el dueño había soldado la reja para cerrar cualquier acceso visible. La banda eligió otro camino. Esa decisión muestra un nivel de preparación que transforma el hecho en algo más que un arrebato nocturno.

Durante el saqueo se llevaron consolas, joysticks, computadoras y artículos de electrónica. Según el relato del comerciante, las cámaras de vecinos registraron movimientos constantes por el pasaje, con recorridos de entre 100 y 150 metros para retirar la mercadería.

El aviso llegó cerca de las 6.40, cuando un vecino escuchó ruidos y vio a sospechosos escapar por la zona. Luego trabajaron en el lugar la Policía de Investigaciones y personal de criminalística para relevar huellas y reconstruir la secuencia.

Más tarde, el Comando Radioeléctrico interceptó a dos personas con bolsos sospechosos y logró recuperar cerca del 10% de los elementos robados. El resto del daño quedó sobre el comerciante, que ya venía de reponer pérdidas por un asalto reciente.

La lectura del caso excede a un local. En el corredor norte de la ciudad, los comerciantes describen una sensación de desprotección sostenida, con poco patrullaje y hechos que se repiten sobre negocios chicos, de alta vulnerabilidad económica y baja capacidad real de recuperación.

Ahora la investigación deberá ordenar dos planos: la identificación de quienes participaron del robo y la respuesta policial sobre una zona donde el delito ya empezó a modificar la vida comercial. Para Diego, el impacto inmediato es concreto: volvió a abrir la persiana con menos mercadería, más rejas y una pregunta que ningún comerciante debería hacerse dos veces en menos de dos meses.

 

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