La Cooperativa de Trabajo Cristalería Vitrofin Limitada de Cañada de Gómez recibió en mayo una factura con un 600 por ciento de incremento, imposible de absorber. Evalúan alternativas para mantenerse en el mercado aunque piden una urgente ayuda estatal.
El tarifazo en los servicios públicos golpea fuerte en la economía hogareña, aunque también alcanza de manera casi letal en el entramado industrial. Primero fueron los aumentos en las facturas de la luz en las plantas electrointensivas, donde todavía está pendiente la posibilidad de que se articule un descuento, gestión que lo tiene al gobierno provincial al frente de los pedidos ante el Ministerio de Energía de la Nación. Pero con las llegada de las boletas del gas a principios de mayo, fueron las compañías que dependen de dicho flujo para operar las que pusieron el grito en el cielo.
El panorama es desalentador en una coyuntura de ventas flojas para estructuras fabriles que producen mercadería que no es de consumo masivo, como las que trabajan sobre el cristal, que se funde a altas temperaturas empleando hornos que funcionan a gas. Uno de los casos más paradigmáticos es el de la Cooperativa de Trabajo Cristalería Vitrofin Limitada, empresa recuperado de Cañada de Gómez que en los últimos años ha invertido recursos para incrementar la producción pero que ahora vislumbra un futuro incierto.
Insostenible
De un mes a otro el monto facturado de gas les aumentó en torno a un 600 por ciento, una suba que primero causó sorpresa y que enseguida puso a los miembros de la cooperativa a buscar alternativas para absorber el nuevo esquema tarifario, pero al parecer no le encuentran una solución. “En abril pagamos una factura de gas de unos 44 mil pesos y en mayo, recibimos una liquidación de exactamente 293.112 pesos y para colmo no representa la totalidad del aumento, ya que facturaron a precio actualizado solo una parte del consumo de abril”, manifestó Omar Pelli, presidente de la entidad que fabrica copas de cristal, adquiridas por usuarios premium, hoteleros y gastronómicos.
Los socios de Vitrofin saben de sufrimiento. Es que primero soportaron el cierre de la compañía con la incertidumbre que ocasionó el suceso ocurrido en la década del ‘90. Lo cierto es que la esperanza regresó cuando pudieron adquirir la planta en un remate y organizaron la cooperativa, que hoy vuelve atravesar una crisis a partir del tarifazo.
“Si nos siguen cobrando esa tarifa desaparecemos. No hay manera de ajustar el precio de nuestro producto. El cristal es un consumo suntuoso y producto de la coyuntura que estamos viviendo las ventas están paradas”, precisó Pelli en contacto con Mirador Provincial, sobre una escalada que llega en el peor momento de la firma.
En lo inmediato, con algunas de las reservas, Vitrofin encaró un pago a cuenta para no atrasarse en el pago del gas. “Hemos hecho un pago a cuenta para demostrar que nuestra voluntad es la de cumplir con las obligaciones y sobre todo para que no nos corten el servicio en caso que no exista una solución en el plazo cercano”, expresó el referente cooperativo.
Sin solución en el horizonte
Si bien hay una opción de pago financiado, todavía no se anunció bonificación alguna para suavizarle el aumento a una empresa de base social que está condenada a la extinción en un período de recesión muy severo. El jueves último, una comitiva encabezada por el ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani visitó la planta en la que se desempeñan 60 asociados. “Tomó nota del tema y coincide con nuestra visión de que es insostenible la continuidad con tarifas como la del gas, teniendo en cuenta que es un recurso que no podemos reemplazar”, dijo Pelli.
“Contigiani quedó en hablar con representantes de Litoral Gas, para que desde la misma empresa distribuidora se haga algún tipo de concesión para las cooperativas de trabajo como la nuestra que hoy no gozamos de una alta rentabilidad”, sostuvo el presidente de Vitrofin sumó: “Ya hicimos una presentación ante el Enargas, documento que contó con la firma de la intendenta de Cañada de Gómez, Stella Maris Clérici, y le enviamos nota al gobernador Lifschitz para visibilizar esta grave dificultad”.
Un solo horno es que está encendido en la planta debido a que el otro salió de servicio hace un mes por un desperfecto. “Por el momento estamos trabajando en horario normal, aunque pensando seriamente qué vamos a hacer porque de sostenerse en el tiempo la suba del gas, se perjudica severamente el esquema de rentabilidad de la fábrica”, mencionó Pelli, sobre un escenario que se complejiza con las escasas ventas: “ya está llegando el Día del Padre y nuestra perspectiva de repunte en las ventas no se viene cumpliendo. La preocupación es alta”.
Problemas repetidos
En los últimos días, la única fábrica de bolitas de cristal de Sudamérica alcanzó la prensa nacional luego de que trascendiera la recepción de una boleta de gas con un 1.200 por ciento, cifra que fue descartada por los dueños de Tinka, la empresa en cuestión afincada desde hace 60 años en la ciudad de San Jorge. Más allá del dato inexacto, los dolores de cabeza con el nuevo esquema tarifario están a la orden del día.
“Hablamos de una actualización del 490 por ciento que es un golpe durísimo para una pyme como la nuestra”, explicó Lucas Chiarlo, al frente de la compañía. Frente al horizonte gris, los administradores de Tinka tienen una a favor que les asegura, por ahora, cierta estabilidad.
“Hasta el momento tenemos algo de cobertura ya que no están autorizadas a ingresar al país las bolitas chinas. Si llegaran a modificarse las posiciones paraarancelarias que hoy nos aseguran mercado, nos fundiríamos en cuestión de días”, aseguró.
Gas: las pymes no están conformes
Las últimas medidas tomadas por el Ministerio de Energía y Minería de la Nación para compensar los agresivos incrementos en las tarifas de gas aplicados a las pymes se valoran por la intención, pero no resuelven el gravísimo problema generado en el sector, señala la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En los hechos, las empresas están recibiendo aumentos de hasta 2.000%, y en la Región Patagónica, por ejemplo, 7 de cada 10 pymes recibieron sus nuevas boletas con subas de entre 1.000 y 2.000%.
Lo que se propone es que sólo se pague la mitad del aumento ahora. Es decir, una fábrica de mermelada que pasó de pagar $ 500 de gas en marzo a $ 9.200 en abril (+1.740%), pagará $ 4850 ahora (870% de aumento) y generará hasta septiembre una deuda mensual por $ 4.350 que podrá pagar en los meses menos fríos del año, por ejemplo, a partir de octubre o enero próximo.
Este sistema tiene al menos dos problemas. El primero, es que no se tiene en cuenta que en la mayoría de las industrias y comercios el uso del gas no es estacional, se consume casi por igual todo el año. Con esto, la financiación del 50% genera un problema hacia adelante, porque a partir de octubre deberán pagar boletas más abultadas.
Para precisarlo, si la fábrica ejemplificada comienza a pagar la deuda generada entre abril y septiembre en octubre próximo, desde entonces estará pagando los $9.200 de la factura sin subsidios más los $4.350 que adeudaba de la boleta de abril, lo cual le dará un monto de $13.550, que equivale a un incremento anual de 2.600%. Y así deberá hacerlo por seis meses.
En segundo lugar, para empresas que recibieron ajustes de 800, 1.000 ó 2000% en el gas, aunque se pague el 50% del aumento ahora sigue siendo excesivo para un momento donde se frenaron las ventas, donde los costos de producción siguen subiendo, y donde ya hay muchas empresas que se han visto obligadas a bajar sus precios aún a pérdida para sostener sus clientes.
Ningún empresario duda sobre la necesidad de ir reacomodando los cuadros tarifarios y desarmando los esquemas de subsidios. Lo que está en discusión es la gradualidad y el momento. La coyuntura actual pone un límite muy claro: la actividad económica está en recesión, miles de empresas del país pelean por su supervivencia, y es el peor momento para hacer una suba brusca como la que se implementó, concluye el comunicado de la entidad.



