El alcance del fallo de la Cámara Federal sobre inconstitucionalidad. Detrás de esta resolución, se espera una cascada de otros fallos y amparos contra esa ley que usó el Gobierno para remover a Cabral
El fallo de ayer no deroga la ley de subrogancias, ni repone al juez Cabral en la Cámara de Casación donde intervenía en las causas por el pacto con Irán y Hotesur. Pero refleja la resistencia de una buena parte de los jueces contra la última avanzada del Gobierno. El Gobierno usa esa ley para nombrar amigos como jueces en las causas que le preocupan. Pero tres camaristas declararon inconstitucional dos artículos de la ley y, en un acto de rebeldía, usaron el viejo sistema de suplencias para nombrar, a través de un sorteo, a un subrogante elegido entre jueces. La decisión no la tomaron Recondo, Cabral u otros de los jueces más expuestos mediáticamente, sino Cattani, Irurzun y Farah, quienes reflejan el pensamiento promedio de tribunales. Tampoco lo hicieron en una causa en que se debatían temas constitucionales, sino en una causa abierta por el supuesto uso de documentos truchos para la compra de un auto. Su importancia radica en dos cosas fundamentales. La primera es que actuaron “de oficio” y la segunda es que le dieron más argumentos para la cascada de amparos contra la ley K de subrogancias que se viene.
Son razones simples.
Los suplentes nombrados por la mayoría K del Consejo de la Magistratura no fueron seleccionados por un concurso como establece la Carta Magna y no fueron nombrados por sorteo, sino por el dedo de la mayoría política de turno.


