En 10 segundos:
Qué pasó: la PDI realizó dos allanamientos por microtráfico en la ciudad de Santa Fe.
Qué cambia desde hoy: la investigación suma droga fraccionada, armas y celulares como prueba judicial.
A quién le pega: a circuitos barriales de venta minorista y a zonas donde conviven narcomenudeo y violencia.
Qué mirar ahora: qué información surge del análisis de teléfonos, cámaras y elementos secuestrados.
Santa Fe, 18 de mayo de 2026. La venta chica de droga rara vez aparece sola. En los allanamientos realizados durante el fin de semana en Santa Fe, la Policía de Investigaciones encontró estupefacientes fraccionados, armas, municiones, dinero en efectivo, cámaras y teléfonos celulares. Esa combinación vuelve a mostrar el punto donde el narcomenudeo deja de ser una transacción de baja escala y empieza a tocar otras capas de la seguridad urbana.
El operativo principal se desarrolló en una vivienda de calle Cafferata. Allí, la División Microtráfico de la PDI secuestró 170 envoltorios de cocaína, con un peso total de 70 gramos, tres armas de fuego de distintos calibres, municiones, $619.000, cámaras de seguridad y diez celulares.
En ese domicilio fueron detenidos una mujer de 21 años y un hombre de 23. Ambos quedaron a disposición de la Justicia por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia indebida de arma de fuego de uso civil condicional.
La presencia de menores en el lugar agregó otra dimensión al procedimiento. Según la información oficial, quedaron bajo resguardo familiar por disposición judicial. En investigaciones de este tipo, ese dato suele marcar una zona de convivencia entre economía ilegal, vínculos domésticos y exposición temprana a escenarios de riesgo.
El segundo allanamiento se realizó en una vivienda de calle Risso. Allí los agentes secuestraron un envoltorio con 13,9 gramos de marihuana y dos teléfonos celulares. Aunque el volumen fue menor, la medida forma parte del mismo esquema investigativo sobre comercialización de estupefacientes en la capital provincial.
La causa quedó bajo la órbita del fiscal Arturo Haidar y fue autorizada por el juez Sergio Ariel Carraro. El peso de la investigación ahora se desplaza hacia los elementos secuestrados: los teléfonos, las cámaras y el dinero pueden permitir reconstruir contactos, movimientos y posibles roles dentro del circuito.
El Ministerio de Justicia y Seguridad vinculó los procedimientos con la estrategia provincial que combina presencia policial, control penitenciario e investigaciones junto al MPA. Esa línea marca el enfoque político del caso: atacar puntos de venta menores para reducir la capacidad de organización territorial de redes más amplias.
La prueba reunida durante el fin de semana definirá si los allanamientos quedan como un golpe puntual o si abren una investigación de mayor alcance sobre cómo se sostiene la venta barrial de droga en la ciudad.


