En 10 segundos:
Qué pasó: presentaron una denuncia penal por la contaminación del arroyo Ludueña.
Qué cambia desde hoy: el reclamo vecinal pasa al terreno judicial ambiental.
A quién le pega: a vecinos de Fisherton y a toda la cuenca del Ludueña.
Qué mirar ahora: si el MPA identifica el origen de las descargas denunciadas.
Rosario, 24 de junio de 2026. El arroyo Ludueña volvió a quedar en el centro de una denuncia. Esta vez, con años de imágenes, análisis y reclamos acumulados como prueba.
Vecinos de Fisherton y el concejal Julián Ferrero, presidente de la comisión de Ecología del Concejo Municipal, formalizaron una presentación penal ante el Área de Investigación de Delitos Ambientales del Ministerio Público de la Acusación.
El expediente reúne fotos, videos, estudios de calidad del agua y registros de episodios repetidos: efluentes cloacales, olores intensos, líquidos espumosos y aguas turbias, blanquecinas o verdosas. La denuncia apunta a determinar si existen descargas contaminantes en un sector crítico de la cuenca.
El caso traslada al plano judicial una demanda que los vecinos sostienen desde hace años. En Fisherton, la degradación del arroyo dejó de ser una percepción aislada y pasó a formar parte de una secuencia documentada por quienes viven cerca del curso de agua.
Uno de los impulsores del reclamo, Marcelo Ferraro, afirmó que la denuncia se construyó después de siete años de registros y pedidos sin respuestas de fondo. Esa continuidad le da al caso una dimensión particular: el problema ya no se presenta como un episodio puntual, sino como una persistencia ambiental que requiere identificación de responsables.
Ahora la carga pasa al MPA. La investigación deberá avanzar sobre el origen de los líquidos denunciados, la posible existencia de descargas irregulares y las responsabilidades públicas o privadas vinculadas al deterioro del arroyo.
El Ludueña llega a la Justicia con una pregunta concreta: quién contamina, desde cuándo y por qué el daño siguió visible durante tantos años.


