Marcelo Larraquy compiló claves y opciones para defenderse frente a la inflación.

Los aumentos de precios ya inciden en el hábito del consumidor. Compras online, mayoristas, cuponeras y “stockearse” en alimentos no perecederos, las alternativas. La “maldición” del primer trimestre: “precios nuevos” vs. “salarios viejos”.

Los aumentos de precios alteraron los parámetros de la microeconomía. Hay nuevas pautas de comportamiento. Se abandonó la promoción del consumo y el endeudamiento en la economía personal. Al contrario, ahora se trata de defender el poder adquisitivo. “A la inflación no le ganas nunca. El consumidor trata de combatirla pero la corre por detrás. Entonces busca ser más selectivo por la distorsión de precios. Un mismo producto tiene valores distintos en locales de la misma cuadra. En tiempos de inflación, la gente empieza a bajar la calidad y cambia las marcas. Después baja la cantidad. Y también se cambia la dieta”, dice Mariano Otálora,experto en finanzas personales.
La licenciada Julieta Tarrés, especialista en consumo, (@BajoConsumo) enumera consejos para que el dinero, en los gastos del día, pueda tener un mejor rendimiento.
Compras de alimentos: no hacer compras diarias en locales pequeños. Buscar realizar una compra semanal o quincenal en centros mayoristas(tienen un 30% de descuento) o en hipermercados los días de promoción (15% con cualquier tarjeta).

Artículos de higiene personal y limpieza:una buena opción es realizar la compra en locales especializados.

Artículos escolares: se recomienda armar un “pool” de compras para todo el año con padres de alumnos, especialmente en librerías mayoristas.

Compras online: Los sitios web tienen un descuento de promociones del 15 al 20%. Pero hay que estar atento a los recargos de envíos del producto.

Cuponeras: se recomienda el uso para compras menores (helados, 2kgs x 1, restaurantes, peluquería). Para indumentaria, los Outlet tienen precios 20% menores que locales de la misma marca.

Compra en cuotas: Son convenientes sólo cuando no tienen ningún tipo de recargo. Si se paga sólo el mínimo de la tarjeta, los intereses y cargos administrativos, pueden llegar al 100% anual. En esos casos, conviene tomar un crédito personal y saldar la tarjeta.
El primer trimestre del año siempre representó una frustración para el consumidor. Es un período en el que todavía no se resolvieron los aumentos en las negociaciones paritarias y los “precios nuevos” golpean sobre el “salario viejo”. Si antes, con una inflación anual del 25%, la respuesta impulsiva era bajar la calidad pero mantener la adquisición de bienes y servicios con alto endeudamiento -viajes, motos, celulares, electrodomésticos, todo en cuotas-, ahora la conducta del consumidor es más previsora. “Las variables clave para definir las expectativas son el dólar y la inflación. Por el 4,1% de aumento de enero no hay que preocuparse demasiado porque arrastra componentes estacionales -como hoteles y restaurantes-, pero si el gobierno llegara a resolver bien y pronto las paritarias y reduce el impuesto a las ganancias, para abril o mayo, el consumidor va a sentir que su salario se recompuso y durante el resto del año podrá retomar la tendencia a meterse en créditos con tarjeta”, dice el economistaMartín Tetaz.
Quizá entonces, como dice Guillermo Oliveto,se pueda respirar otro aire.

Abstract del artículo publicado en Clarin.com

 

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