En la Costanera Este, la suave arena de la playa está “salpicada” de escombros, incluso en la zona que está habilitada como balneario. Es comprensible que en algún momento se acumulen restos de camalotes —cuando hay crecida—, que sea un desafío mantener la limpieza —porque a veces la gente no colabora— pero es más difícil entender porque hay tantos escombros.
Es probable que los restos de ladrillos y cemento vengan de los paradores y obras que se realizaron en la zona. En el sector que va del Puente Colgante al comienzo de la zona con boyas —donde empieza el balneario— hay muchas más piedras y también “yuyos”. Es un espacio que se utiliza para caminar o correr, y en algunos casos también como solarium.
Los escombros también están en la arena —junto a la orilla— del sector habilitado como balneario, al lado de las sillas de la gente que está tomando sol. Están cerca, incluso, de la silla central de los guardavidas.
No parece un tema complejo de solucionar. Una cuadrilla puede retirar los escombros en un par de mañanas de trabajo, colocarlos en containers y retirarlos. Los sectores con césped estaban más prolijos a comienzos de esta semana y ahora también hay más cestos en la playa.
La gente que utiliza el balneario con frecuencia advierte que, además de las piedras, también suele haber vidrios por las botellas que se rompen durante la noche (muchas veces son los guardavidas los que los retiran, o las cuadrillas que realizan la limpieza).


