Con mantos, togas y ramas en mano, un plantel de niños y algunos adultos participaron de la escenificación de los últimos pasos de Cristo, antes de su pasión, muerte y resurrección, frente al Templo San Carlos Borromeo.
Así los pequeños que asisten a la catequesis representaron las 14 estaciones de la pasión de Cristo en horas de la mañana de este viernes santo, ritual que se remonta desde los tiempos del emperador Constantino, en el siglo IV, cuando los peregrinos viajaban a Jerusalén para rememorar la Vía Dolorosa. Aunque recién en el siglo XVI adquirió ese nombre que atañe reminiscencias del Monte Calvario.
Los padres, catequistas y amigos presenciaron este vía crucis viviente que instó a vivir momentos de reflexión en la semana santa.



