En 10 segundos:
Qué pasó: crecen las versiones sobre una salida inminente de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.
Qué cambia desde hoy: Milei deberá definir si sostiene a su funcionario o habilita un recambio político.
A quién le pega: al Gobierno nacional, que enfrenta presión judicial, legislativa e interna.
Qué mirar ahora: si Diego Santilli queda confirmado como reemplazante o si aparece otro nombre de consenso.
Buenos Aires, 27 de junio de 2026. La continuidad de Manuel Adorni entró en zona crítica. Después de semanas de desgaste por su situación judicial y por los pedidos de interpelación en el Congreso, la Casa Rosada empezó a discutir abiertamente un cambio en la Jefatura de Gabinete.
La decisión final quedó en manos de Javier Milei, que regresó de España con una definición pendiente. En el Gobierno dan por hecho que habrá una conversación decisiva con Adorni antes de cualquier anuncio formal.
El problema ya excede la explicación patrimonial del funcionario. La permanencia de Adorni se transformó en un costo político para el oficialismo, con derivaciones en Diputados, en el Senado y dentro del propio ecosistema libertario.
En ese contexto, Karina Milei mantuvo reuniones con Diego Santilli y Martín Menem. Santilli aparece como el nombre mejor posicionado para ocupar el cargo, por su vínculo con gobernadores, su experiencia política y el respaldo que cosecha en sectores distintos del poder libertario.
La eventual salida sería presentada como una decisión personal de Adorni. Esa fórmula permitiría al Gobierno cerrar una etapa sin admitir una remoción forzada y concentrar el caso en el plano judicial.
El movimiento, si se confirma, marcaría un ajuste sensible en la arquitectura del poder oficial. Milei perdería a uno de sus voceros más identificados con el primer tramo del gobierno y abriría una etapa más política para la coordinación del Gabinete.


