Con el Vaticano blindado a los periodistas, el Papa Francisco recibióa las cinco de la tarde a Hebe Pastor de Bonafini, de 67 años, legendaria presidente de las Madres de Plaza de Mayo. Tras el encuentro, la titular de Madres de Plaza de Mayo afirmó que le pidió perdón por las duras críticas que le había lanzado cuando fue electo en el cargo y argumentó: «con Francisco nos equivocamos como nos pasó con Kirchner»..
El encuentro se prolongó más de una hora. Jorge Bergoglio la había invitado ya varias veces pero Bonafini, con su estilo intransigente y su agresiva adhesión al kichnerismo, lo consideraba un enemigo. Pero los tempo han cambiado y esta tarde de soleada primavera reunio a Francisco y Hebe en un salón de la Casa de Santa Marta, el hotel interior del Vaticano, debajo de un retrato pictórico de la Virgen Desatanudos.
Mientras Bonafini se mostro totalmente arrepentida de sus ataques al cardenal Jorge Bergoglio, el Papa usó como es habitual a unos “mensajeros” para poner, como dicen los italianos “las manos adelante”. Ayer hizo saber que “esta señora desde la plaza de insulto varias veces con artilleria pesada”, pero aclaró que “no le cierro la puerta” a “una mujer a quien le secuestraron los hijos, que fueron secuestrados y asesinados durante la dictadura militar.
El Papa agregó que “si ella me usa no es mi problema. Mi problema seria no tratarla con la mansedumbre del pastor”.
En el hotel de Roma donde Bonafini se aloja con su comitiva, la dirigente de Madres de plaza de Mayo ofrecerá una conferencia de prensa.




