Conicet: bajará a la mitad el ingreso de investigadores.

Sin la presencia de Roberto Salvarezza, representante elegido por los investigadores hace más de ocho meses, la primera reunión del año del directorio del Conicet pasó en limpio los cambios institucionales que empiezan a regir oficialmente en la entidad.

El ministro de Ciencia, Lino Barañao , dio a conocer estas precisiones durante una reunión de prensa, ayer al mediodía, en la que también estuvieron presentes el presidente del Conicet, Alejandro Ceccatto; el secretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, ingeniero Jorge Aguado, y el subsecretario de Coordinación Administrativa, Rodolfo Blasco.

Según los funcionarios, ya comenzaron «las negociaciones políticas» con otros organismos del sistema científico que podrían incorporarlos, como el INTI, el INTA y el Instituto Nacional del Agua.

«A los que tienen becas que se vencen el 31 de marzo se les extenderán hasta el 31 de diciembre -dijo Aguado-. A quienes no pertenecen al programa de becas se les otorgarán becas extraordinarias. Son 107; de ellos, ya hablamos con 90, de los cuales 70 aceptaron y 23 las rechazaron. Por último, a los 19 becarios a los que no se les había comunicado que no habían sido recomendados por el directorio se decidió extenderles la beca por dos meses más para que puedan resolver dónde insertarse.»

Las organizaciones de becarios, que anteayer se manifestaron en el Polo Científico, no están de acuerdo con esta solución. «Por un lado, achicar la planta del Conicet es obstruir el avance de líneas de investigación ya en marcha -opina Lucila D’Urso, de Jóvenes Científicos Precarizados-. Por el otro, es inviable: los demás organismos del sistema no pueden absorber a los becarios. En las universidades nacionales, por ejemplo, se sabe que hay más trabajadores precarizados, en negro, que en la planta estable. Lo mismo pasa en otros ámbitos.»

Acerca de la nueva distribución de vacantes, Ana Franchi, directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos y evaluadora de proyectos en la Agencia Nacional de Promoción Científica, está de acuerdo en que se estimule la aplicación del conocimiento para resolver problemas sociales. «De hecho, la ciencia básica desarrolló muchos recursos que luego se transfirieron -dice-. Pero en realidad lo que está pasando es que se está disimulando el recorte con argumentos «ciencia básica» vs. «ciencia aplicada» que ya no son relevantes. En los países donde se quiere estimular la transferencia, se premia, no se castiga. Acá se está castigando y lo que va a pasar es que se van a «maquillar» los temas de investigación para que entren en la categoría de «estratégicos».»

Según el ministro Barañao, éste es un momento de crisis y hay que aprovecharlo para introducir los cambios que ya se veían necesarios. «No es oportunismo -agregó Ceccatto-. Vengo proponiendo esto desde hace años. Y no hay achicamiento, porque se seguirá ofreciendo el mismo número de becas.»

 

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