En 10 segundos
Qué pasó: Gendarmería halló drogas, armas y municiones en el departamento donde viven Jésica Cirio y Nicolás Trombino.
Qué cambia desde hoy: la causa incorpora nuevos elementos materiales dentro de una investigación más amplia por lavado y enriquecimiento ilícito.
A quién le pega: a los investigados, al entorno judicial del caso Insaurralde y a las líneas financieras bajo análisis.
Qué mirar ahora: si las pericias sobre las sustancias, las armas y los movimientos patrimoniales amplían el expediente.
Buenos Aires, 26 de junio de 2026.
El expediente que rodea a Jésica Cirio volvió a moverse desde un lugar sensible: su domicilio actual.
Efectivos de Gendarmería Nacional allanaron un departamento ubicado en una torre de Palermo, sobre la calle Ortega y Gasset, donde vive la modelo junto a su pareja, Nicolás Trombino. Durante el procedimiento se secuestraron dos bolsas con sustancias, armas y municiones de distintos calibres.
Una de las sustancias fue identificada de manera preliminar como tusi, conocida como cocaína rosa. La otra será analizada por los peritos. Según la información difundida, el material habría estado vinculado al consumo personal, mientras que las armas estarían registradas a nombre de Trombino.
El dato tiene peso por el contexto judicial. El allanamiento forma parte de una causa federal que investiga presuntas maniobras de lavado de activos y enriquecimiento ilícito, originada en el escándalo que involucró a Martín Insaurralde, exfuncionario bonaerense y expareja de Cirio.
La investigación ya venía concentrada en movimientos patrimoniales, operaciones financieras y posibles circuitos de dinero informal. El hallazgo de drogas y armas desplaza el expediente hacia una zona más compleja, porque suma elementos materiales que deberán ser explicados, peritados y contextualizados dentro de la causa principal.
En paralelo, el testimonio de Marcelo Leguizamón, ex cadete del financista Elías Piccirillo, incorporó otra capa al expediente. Ante el fiscal federal Franco Picardi, el testigo declaró haber trasladado importantes sumas de dinero desde oficinas vinculadas a su exjefe hacia el domicilio de Martín Migueles, pareja de Wanda Nara.
Esa declaración apunta al funcionamiento de Arg Exchange, una firma investigada por presuntas operaciones financieras irregulares. Los investigadores analizan maniobras asociadas al denominado rulo financiero, el uso del sistema SIRA para acceder a divisas y posibles operaciones de lavado.
El caso combina tres planos que ahora se cruzan: dinero, vínculos personales y bienes secuestrados. Esa combinación vuelve más delicada la situación procesal de los involucrados y obliga a la Justicia a separar lo accesorio de lo estructural.
El punto central sigue siendo la ruta del dinero. Las drogas y las armas agregan volumen judicial, pero la pregunta que sostiene la causa permanece en el mismo lugar: cómo se movieron los fondos, quiénes participaron y qué patrimonio puede justificarse frente a la Justicia.


