En 10 segundos:
Qué pasó: atacaron a piedrazos el vehículo en el que viajaba Juanjo Piedrabuena
Qué cambia desde hoy: el caso vuelve a poner bajo presión la seguridad en la autopista Santa Fe-Rosario
A quién le pega: a conductores que circulan de madrugada y al esquema de control vial
Qué mirar ahora: si se refuerza la vigilancia en el sector cercano al predio de Colón
Santa Fe, 11 de mayo de 2026. La autopista volvió a mostrar una de sus zonas más vulnerables en el peor horario posible: madrugada, poca visibilidad y vehículos obligados a decidir en segundos.
Juanjo Piedrabuena viajaba junto a su productor rumbo a San Lorenzo, donde tenía una presentación prevista, cuando la camioneta fue atacada con ladrillos en inmediaciones del puente ubicado después del cruce del río Salado, a la altura del predio de Colón.
Uno de los proyectiles impactó contra el parabrisas. El vehículo siguió en movimiento y esa decisión evitó una segunda amenaza: detenerse en un tramo donde, según el propio artista, podían estar esperando otros jóvenes para aprovechar el daño y robar.
El episodio concentra dos problemas distintos. Por un lado, el riesgo físico inmediato para quienes circulan por una vía de alta velocidad. Por otro, la repetición de una modalidad que transforma puentes y banquinas oscuras en puntos de emboscada.
La diferencia entre daño material y tragedia fue mínima. Un ladrillo contra un parabrisas, a esa hora y en esa traza, puede provocar una maniobra brusca, un vuelco o un choque en cadena. La inseguridad vial deja de ser solo patrullaje: pasa a ser prevención territorial.
Piedrabuena y su equipo encontraron más adelante un móvil policial que ya estaba al tanto de los ataques. Los efectivos intentaron ubicar a los agresores, pero escaparon por caminos de tierra cercanos a la autopista.
La investigación deberá reconstruir si se trató de un grupo ocasional o de una dinámica organizada en ese punto. Pero la discusión ya quedó planteada: cada nuevo ataque reduce la confianza sobre una conexión central entre Santa Fe, el área metropolitana y el corredor hacia el sur provincial.
El caso tomó visibilidad por la figura pública de la víctima. La señal más seria queda para el resto de los conductores: en ciertos tramos de la autopista, el peligro aparece antes de que alguien pueda frenar, pedir ayuda o entender de dónde vino el golpe.


