Robo millonario en María Selva: un boquete, una alarma muda y la caja fuerte vacía

En 10 segundos:
Qué pasó: delincuentes ingresaron por el techo a una distribuidora de barrio María Selva
Qué cambia desde hoy: el caso instala dudas sobre la planificación del robo y el sistema de seguridad del local
A quién le pega: al comercio afectado y a la sensación de vulnerabilidad en corredores barriales con actividad económica
Qué mirar ahora: si las cámaras externas permiten reconstruir movimientos antes y después del golpe

Santa Fe, 11 de mayo de 2026. El robo tuvo una señal difícil de ignorar: los ladrones llegaron hasta donde estaba el dinero.

La distribuidora Instalaciones Comercial Walter Baras, ubicada sobre Gorostiaga al 2000, en barrio María Selva, fue atacada fuera del horario comercial. Los autores ingresaron por un boquete realizado en el techo y dejaron una escena de desorden en el sector administrativo.

El propietario advirtió el faltante al abrir el negocio. Primero encontró la oficina revuelta. Después detectó que el DVR del sistema de cámaras ya no estaba y que la caja fuerte había sido violentada. Del interior se llevaron varios millones de pesos en efectivo.

La secuencia abre una línea sensible para la investigación. El ingreso por el techo, la sustracción del registro de cámaras y el acceso a la caja fuerte muestran un robo con más preparación que impulso. La hipótesis de información previa aparece, por ahora, como una de las preguntas centrales.

El botín incluyó celulares en caja y pequeños electrodomésticos, entre ellos pavas eléctricas y licuadoras. Pero el punto fuerte del caso está en el dinero. Eso desplaza la lectura hacia la posible selección previa del blanco y hacia el conocimiento interno o externo de los movimientos del comercio.

Otro dato quedó bajo revisión: el local contaba con alarma, aunque el sistema no se habría activado durante el robo. La investigación deberá establecer si hubo una falla técnica o si los autores lograron neutralizarla antes de avanzar.

Peritos e investigadores de la Policía de Investigaciones trabajaron en el lugar y relevaron cámaras públicas y privadas de la zona. Ese material puede definir si el golpe fue ejecutado por una banda con logística previa o por un grupo que aprovechó una oportunidad con información precisa.

La causa quedó bajo la órbita del fiscal Shailer. En las próximas horas, el avance dependerá menos de la escena interna, ya alterada por el paso de los ladrones, y más de lo que haya quedado registrado alrededor del galpón antes de que el comercio abriera sus puertas.

 

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