Más allá de los productos cosméticos y tratamientos faciales, la alimentación sana y equilibrada también juega un papel importante en el cuidado de la piel, cuya misión es la de proteger al organismo frente a las agresiones externas.
Un exceso de alimentos grasos y azucares pueden derivar en la aparición de acné. Un exceso de dulces, chocolate y grasas saturadas generará brillos y granitos. Por otro lado, los alimentos ricos en antioxidantes y zinc ayudan a controlar y favorecer la cura del acné.
Incluí antioxidantes, como la vitamina C presente en cítricos, alimentos de hoja verde, kiwi o pimiento y la vitamina E que se encuentra en frutos secos, semillas, aceites. Además de una buena hidratación, lo que fortalece la barrera protectora de la piel.


