Falta resolver 120 mil situaciones habitacionales en toda la provincia

Lo aseguró Diego Leone, secretario de Estado de Hábitat, en diálogo con Mirador Provincial. Son familias que necesitan una ampliación y personas que viven en condiciones de vulnerabilidad. Hay planes en marcha para todo el territorio pero la carencia de recursos y la dificultad de acceso al crédito complica su materialización. Continuidad con la gestión anterior; servicios públicos y sociales en primer plano.

«Nuestro cuello de botella es el recurso económico”, advirtió el secretario de Hábitat de la provincia Diego Leone. Y aunque no lo diga siempre de la misma manera, durante la extensa charla que mantuvo con Mirador Provincial volverá a ese diagnóstico y sumará argumentos, perspectivas y alternativas en estudio o en ejecución hasta que se materialicen los fondos.

“Una de las complicaciones es el acceso al crédito para el trabajador. Creo que si empieza a entrar recurso económico al Estado hay que volcarlo a la construcción de viviendas que es un motor de la economía. Si no lo hace la banca privada, para el Estado por sí solo va a estar complicado”, evaluó el funcionario que ocupa ese cargo provincial desde diciembre de 2015, cuando asumió en el equipo de Miguel Lifschitz, aunque Hábitat, como Secretaría de Estado, funciona desde la gestión anterior y está integrada al Gabinete Social con un concepto de vivienda más integral y abarcativo que la mera construcción. “No sólo construimos la vivienda, sino que procuramos que tenga todos los servicios, su centro de salud cerca, la escuela. Y no solo en las ciudades grandes sino de punta a punta de la provincia”.

—¿Cómo abordan el concepto de déficit?

—El déficit habitacional no es solamente la falta de vivienda entera por construir; muchas veces tenemos la vivienda, un barrio construido y nos puede faltar un servicio, la cloaca, el agua o recomponer la calzada. Entonces, cuando hablamos de hábitat lo hacemos desde un concepto más general, poniendo el foco en la persona y no en la casa. El viejo concepto “era llave en mano”, construir una vivienda completa, terminada. Nosotros hablamos de una vivienda evolutiva, que en algún caso es más pequeña en términos de alcanzar más cuerpo para construir más y que el vecino le pueda agregar dormitorios y otros cuartos. Le dejamos el plano de cómo tiene que crecer la vivienda para que la pueda hacer él mismo.

— Más allá del concepto amplio de hábitat, el de vivienda sigue siendo un problema central.

—El déficit habitacional existe. El Estado nacional lo reconoce y nosotros también lo tenemos claro. Es muy diferente en las grandes ciudades y en las localidades. La provincia tiene más de 300 comunas y 50 ciudades, dos de ellas muy grandes con asentamientos irregulares, lo que hace que tengamos gran cantidad de viviendas con hacinamiento a las que les falta infraestructura básica. Y también tenemos 200 pueblos en la provincia que necesitan vivienda para la clase trabajadora, pero nuestro cuello de botella es el recurso económico.

“La planificación es importante y la política tiene que ser sostenida en el tiempo. Partimos de un buen equipo de trabajo y generamos iniciativas de donde se pueda, sin esperar que la Nación baje los recursos que corresponden a la provincia”.

Acá tenemos que hacer un poco de historia: Santa Fe, como provincia, en los últimos 8 años no recibió viviendas, el presupuesto general que se usó discrecionalmente es del 0,65 % que es muy pequeño para la provincia. Creemos que tuvimos un déficit de 30 mil viviendas que no pudimos ejecutar porque, dentro de estos programas que Nación tenía, a algunas localidades llegó con viviendas y con obras de infraestructura, en otros casos. Pero para nosotros es un déficit gigante. Pensemos que el fondo general que maneja Nación como Fonavi, que sí nos está llegando -y discutimos el número, porque a la provincia le llega el 5,65 % en el reparto general del país con una población del 8 % y un producto bruto del 11 %- reparte 11 mil millones y de fondos federales el presupuesto es de 22 mil millones, o sea el doble. Esta plata a la provincia nunca llegó, o lo mínimo que llegó fue en el último tiempo a un barrio en Rosario y algo más en otro lugar muy chico. Esta situación hizo que este déficit de acentuara.

—¿Se puede cuantificar ese déficit?

—Estamos hablando de un déficit cuantitativo y cualitativo de 120 mil viviendas en la provincia: la mitad es por viviendas propiamente dichas y el resto de infraestructura, es decir que podemos resolverlo con soluciones parciales. Por ejemplo, nos reunimos con presidentes de comunas de Las Colonias y la inquietud es por familias que necesitan ampliarse con un dormitorio más. Entonces, se cuenta desde ese déficit hasta el de personas que viven en un asentamiento irregular y necesitan una vivienda. Por eso tenemos una diversidad de programas para atacar de punta a punta todas las cuestiones.

Relación con el gobierno central

—¿Cambió la relación con el actual gobierno nacional? ¿Han tenido algún diálogo?

—Desde que asumimos nos venimos reuniendo; lo hice con el secretario de Hábitat de la Nación Domingo Amaya y con los subsecretarios. Tenemos trato, lo que nos está costando es concretar efectivamente los planes.

—¿Les está costando obtener el recurso?

—Nosotros tenemos los planes, el gobernador firmó con el ministro Rogelio Frigerio un convenio por 811 viviendas para la provincia; tenemos varios procesos iniciados desde la gestión anterior pero no podemos concretar efectivamente el inicio de las obras. Hubo objeciones técnicas que revisar. Nos está faltando la concreción efectiva de todo esto, que es nuestra preocupación. Para nosotros construir es urgente, porque hacer un barrio de viviendas lleva un año como mínimo. Tomamos una gestión en marcha y con varios planes en ejecución; de hecho, de las 811 viviendas más de 600 estaban licitadas y estamos a la espera de comenzar la obra.

—Si pudieran empezar, ¿por dónde lo harían?

—En este caso son viviendas en Rosario, Santa Fe, Rafaela y Villa Gobernador Gálvez. Son todos paquetes de 200 unidades. Las de Rosario estaban todas licitadas, en Rafaela teníamos lotes, en Santa Fe están los lotes, pero hasta que no esté el recurso… La expectativa está, estamos trabajando en equipo con el Estado nacional y los estados locales son fundamentales.

Las prioridades

—¿Qué los preocupa más, la gente que está viviendo en condiciones precarias o aquella que tiene un ingreso pero no puede acceder a un crédito?

—Dentro de nuestra política tenemos dos prioridades: la gente que vive en un asentamiento, en condiciones sanitarias complicadas, y el trabajador que no tiene acceso a la vivienda pero lo está solucionando. Es discutido si alguien que alquila está en déficit; creemos que si, pero puede cubrir su condición de vida. Pero lo primero es aquel vecino vulnerable, que no tiene satisfechas las mínimas necesidades. Por eso para nosotros urbanizar es importante, es abrir calles para ingresar a los barrios, contar con servicios, construir cordón cuneta, cloacas o pozo ciego si no hay cloacas, energía eléctrica, luz y agua segura, alumbrado público y forestación.

Estamos trabajando para tener una vivienda mínima en superficie, evolutiva y que se pueda seguir ampliando. Hablamos de una platea de 60 metros cuadrados donde se construyen 30 metros, se cubre el núcleo sanitario primero y un gran ambiente, y después el vecino puede seguir edificando. La prioridad número dos es el trabajador que quiere acceder a su vivienda: lamentablemente el sistema bancario que cubría esa parte, el Banco Hipotecario, no lo está haciendo y con la inflación el acceso al crédito está complicado. El Banco Nación sacó una línea ajustable a Cer, que termina siendo arriesgado. Vivienda de Nación está evaluando distintas líneas de crédito pero hasta el momento no están plasmadas en el territorio.

—¿Cuántas personas están viviendo en condiciones de vulnerabilidad?

—Tenemos iniciado un censo mínimo que no terminó de cerrar en la provincia. Calculamos alrededor de 50 mil viviendas en asentamientos: no todas son de chapa. algunas son de material pero les falta infraestructura. La mayor cantidad está en Santa Fe y Rosario. Lo estamos trabajando con presidentes de comunas e intendentes y el apoyo de imágenes satelitales.

—El proceso poblacional es muy dinámico, con colonias que prácticamente se vaciaron porque sus pobladores migraron hacia ciudades o pueblos más grandes.

—En la provincia, la tendencia entre censo y censo muestra que los pueblos chicos no crecieron en población. La tendencia mundial es que las ciudades grandes tienen cada vez mayor cantidad de habitantes. La migración interna existe, en las ciudades la educación y la salud en general están cubiertas. En la presentación del Plan del Norte, el gobernador decía que empleo y vivienda es lo que arraiga a la gente a los pueblos.

Distintos frentes

—A partir de este diagnóstico, ¿cuáles son los planes?

—Tenemos una diversidad de planes para las distintas necesidades. Uno de ellos es el Plan Abre que tiene como premisa llegar como Estado, en su conjunto, tanto en infraestructura como con la “pata social”, para abordar integralmente la realidad, abriendo calles, verificando quiénes van al centro de salud, con el plan Volver a Estudiar, con talleres para empleo. Es urbanización como abordaje integral, no como una obra fría.

Seguimos con planes de vivienda de rutina. Además de trabajar con el gobierno nacional y local lo hacemos con instituciones intermedias, fundamentalmente sindicatos. Amsafe es un buen ejemplo: después de una paritaria, además de discutir salarios y condiciones de trabajo, se discutieron 600 viviendas en toda la provincia.

Hay planes que se acomodan a localidades medianas y chicas: Lote propio, Canasta de materiales y Núcleo básico. La construcción de viviendas genera empleo local; por eso apostamos a trabajar con el gobierno de la localidad para la venta de productos y materiales, la fabricación de insumos y la mano de obra. El gran problema es en las ciudades grandes donde el déficit es mayor y requieren planes de mayor volumen. Por eso peleamos, en buenos términos, por los fondos federales; porque nos permiten tomar cuerpo en la cantidad de viviendas que necesitamos.

A la espera de fondos

Dos fuentes de recursos, sin fecha certera de ingreso, generan expectativa en la secretaría que ocupa Diego Leone. Una se debate por estos días en el Senado y es el endeudamiento por U$S 1.000 millones pedido por el gobernador Miguel Lifschitz, monto que estará destinado a obra pública, vivienda e infraestructura por lo que, confía, una parte irá a Hábitat. También está pendiente la deuda por coparticipación que mantiene el gobierno nacional con las provincias, incluida Santa Fe, y que ya tuvo fallo favorable de la Corte Suprema. Una vez que el pago se materialice, también estará incluida esa repartición.

Mientras tanto, se buscan alternativas: una es un sistema de ahorro previo y para eso se va a formar un círculo con adherentes y un plan de ejecución de obra, lo que asegura a los vecinos que van a tener su vivienda. La otra se funda en el vínculo público-privado con un ejemplo en marcha que es el ex Batallón 121 de Rosario, “donde un inversor que va a comercializar 1500 viviendas nos paga una compensación en unidades habitacionales para el cordón Ayacucho: como parte del suelo nos tienen que dar 250 viviendas para ordenar ese asentamiento”.

Estructuración

Otro objetivo de la Secretaría es cerrar el ciclo de la vivienda propia con la escrituración. “El planteo con el gobernador es de 40 mil escrituras en estos 4 años, previa revisión interna y convenio con agrimensores y escribanos para que nos ayuden a revisar cada situación. Y con presidentes de comunas y municipios se hacen relevamientos en territorio porque nos encontramos, por ejemplo, con diferencias entre el propietario original de la vivienda y el ocupante actual”. “Con esta iniciativa estamos saldando una deuda pendiente de 40 años de ejecutar viviendas Fonavi sin haber escriturado”, afirmó Leone.

Otra herramienta

—El ex gobernador y presidente de la Cámara de Diputados Antonio Bonfatti presentó un proyecto de ley de uso del suelo y hábitat. ¿Va en la línea que se está trabajando desde la Secretaría?

—Es una propuesta que tiene una mirada amplia del hábitat, desde lo tributario hasta la construcción propiamente dicha. Va a generar herramientas como por ejemplo obligar a un privado a dejar una plusvalía cuando ejecute un loteo. Para nosotros es un valor por la renta que se está llevando el privado, que tiene todo su derecho a ganar dinero pero a partir de este proyecto tiene que dejar algo a cambio en la ciudad donde construye. Como teoría de una buena planificación discutimos bastante el crecimiento: el concepto de densificar las ciudades tiene que ver con ocupar los lotes porque permite usar infraestructura que ya está hecha. Cuando uno crece en ciudades tiene más metros cuadrados de calles a mantener, más recolección de residuos, más transporte. Mientras tanto, hay espacios y lotes intercalados en la trama urbana. La ley va a ser beneficiosa porque va a regular mucho ese tipo de cuestiones, va a generar un vínculo púbico-privado, que ya tenemos en un par de lugares, y bancos de suelo para municipios y comunas.

En cifras

50.000 unidades están construidas en asentamientos irregulares.

 

200 pueblos necesitan soluciones habitacionales.

40.000 escrituras esperan concretar el gobierno en los 4 años de gestión.

 

 

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