En los últimos días, a partir de expresiones de la Confederación Farmacéutica Argentina (CFA) reproducidas por la agencia de noticias NA, y de un comunicado de prensa recibido en esta Redacción de la Federación Argentina de Cámara de Farmacias (FACAF), todo hacía prever un endurecimiento en las relaciones entre los organismos que aglutinan a los comercios expendedores de fármacos -por un lado-, y la obra social de los jubilados PAMI -por el otro-, debido a la abultada deuda que esta obra social mantiene con el sector farmacéutico, el cual de hecho está actuando como un resorte financiero del sistema nacional de comercialización de medicamentos, un lugar que sin dudas no le corresponde.
Desde la CFA se mencionó incluso que se podría interrumpir la venta de medicamentos y prestaciones a afiliados al PAMI, en protesta por la deuda de más de 1.200 millones de pesos que el organismo tiene con las farmacias en todo el país. Lo cual, según consultas hechas en nuestra ciudad a los referentes del sector, por ahora aquí no se contempla aunque tampoco se descarta de existir una decisión nacional de las cámaras.
«Al no obtenerse respuesta por parte de las autoridades del PAMI a los insistentes reclamos de la Confederación
Farmacéutica Argentina y sus Colegios para la regularización de los pagos, no podremos garantizar la continuidad de las prestaciones», sostuvieron desde la CAF.
Al mismo tiempo explicaron que, «el atraso crónico en el pago de las prestaciones del convenio PAMI-Industria ha llevado a las farmacias a una situación límite». Advirtiendo que, «las farmacias no tienen la posibilidad de reponer el stock, viéndose imposibilitadas de continuar prestando servicio no sólo a PAMI sino a toda la Seguridad Social». «Las farmacias ya no pueden continuar financiando el sistema», afirmó la entidad.
Continúan prestaciones
En un tono más moderado -si bien reconocen los inconvenientes que la obra social mantiene para la liquidación de las prestaciones y las demoras en los pagos-, la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF) informó que todas las farmacias adheridas a esa institución – más de 5.000 en todo el país- no han discontinuado la atención a los afiliados del PAMI y que «mantienen las prestaciones»; lo mismo que viene ocurriendo en Rafaela.
La postura de FACAF es bien negociadora y se basa en el éxito de su propia gestión: «Nuestra postura es realizar gestiones ante la industria farmacéutica, el PAMI, las Comisiones de Salud de la Legislatura Nacional y organismos vinculados a la prestación de medicamentos, para salvar la actual situación y evitar la angustia de nuestros jubilados; porque reafirmamos la función social de nuestra actividad y en ese contexto hemos decidido mantener los servicios para los jubilados y pensionados que constituyen, sin lugar a dudas, un sector vulnerable desde el punto de vista sanitario», explicó el presidente de la FACAF, Miguel Ángel Lombardo.
Algunas versiones de último momento hablaban de que PAMI había negociado un plan de pagos para disminuir la deuda millonaria que mantiene, y que concretaría los depósitos a nivel nacional con las farmacias para no afectar la atención a los afiliados, pero esta especie no pudo ser confirmada al cierre de esta edición.



