En 10 segundos:
Qué pasó: Roberto Ferrari, de 82 años, fue asesinado durante una balacera contra un supermercado en Rosario
Qué cambia desde hoy: el caso vuelve a mostrar ataques elegidos para generar conmoción pública
A quién le pega: a vecinos de la zona oeste, comerciantes y al sistema de control carcelario
Qué mirar ahora: la imputación de los cuatro detenidos y el vínculo del mensaje con un preso de Piñero
Rosario, 29 de mayo de 2026. La muerte de Roberto Ferrari expone una de las formas más crudas de la violencia en Rosario: una persona ajena al conflicto queda atrapada en un ataque pensado para enviar un mensaje.
Ferrari tenía 82 años y vivía al lado del supermercado ubicado en Sanguinetti al 5200. Este miércoles por la noche estaba en la puerta del comercio cuando dos personas abrieron fuego contra el local. Uno de los disparos le impactó en la cabeza y murió en el lugar.
El comercio, según los primeros datos reunidos en la investigación, aparece como un blanco elegido para producir impacto. Vecinos de la zona desligaron a los dueños del supermercado de cualquier conflicto previo y describieron un vínculo cotidiano con quienes trabajan allí.
En la escena fue hallada una nota dirigida a Gabriel Lencina, un preso alojado en la cárcel de Piñero, condenado por homicidios y señalado en investigaciones por vínculos con una banda criminal. El mensaje también incluyó una advertencia hacia un funcionario, un dato que orienta la causa hacia una posible intimidación pública.
La hipótesis del ataque al voleo concentra ahora la atención de los investigadores. Esa modalidad ya tiene antecedentes en Rosario: se dispara contra un comercio, una escuela, una estación de servicio o una vivienda para instalar miedo, dejar una nota y amplificar una disputa que nace lejos del lugar atacado.
La Policía detuvo poco después a cuatro sospechosos en Zola al 3600, a partir de descripciones aportadas tras la balacera y del testimonio de vecinos. Fiscalía confirmó que serán imputados en los próximos días.
El caso vuelve a tocar un punto sensible del sistema carcelario. Lencina está preso desde 2013 y ya fue condenado por haber instigado un homicidio desde la cárcel. En el mensaje encontrado tras el crimen se lo menciona como actor dentro de un pabellón de Piñero y se lo vincula con hechos violentos en la zona oeste.
La investigación deberá determinar si la nota refleja una disputa real, una operación para incriminar a terceros o una amenaza destinada a condicionar decisiones desde afuera del penal. Esa diferencia será decisiva para entender el crimen.
Por ahora queda una certeza incómoda: un ataque pensado como mensaje terminó con un vecino muerto. La violencia organizada volvió a usar la calle como escenario y a una víctima inocente como costo de su demostración pública.


