La economía argentina muestra secuenciales caídas en el transcurso de este año. ¿Qué pasa en la provincia de Santa Fe? En este artículo se analiza la realidad provincial de acuerdo a las variables presentadas por distintas fuentes del ámbito público y privado.
Redacción El Santafesino
La actividad económica en la provincia muestra situaciones dispares segun el rubro de actividad.
Cuando tratamos de interpretar la economía, así como en otras cuestiones sociales, una de las primeras acciones consiste en visualizar el “todo” por encima de las partes que lo integran.
Una de las formas comprensibles y útiles de ver esa totalidad es el concepto de “nivel agregado de actividad económica”, con independencia de lo que pueda acontecer en cada uno de los sectores y ramas que conforman ese conjunto.
Dicho análisis podemos bajarlo sobre cualquier área geográfica que nos resulte de interés, siempre que podamos cumplir con el obvio requisito de contar datos referenciados para dicha área. En este sentido, contamos con datos de acceso público para visualizar que acontece en la economía nacional y de la Provincia de Santa Fe.
La coyuntura nacional
En lo que va del presente año la economía nacional viene observando secuenciales caídas en su nivel agregado de actividad económica.
El indicador sintético denominado Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el INDEC muestra que ya van 3 meses consecutivos de caídas interanuales en la actividad económica.
Al mes de mayo pasado, el nivel agregado de la economía argentina había caído un 0,2% respecto al mismo mes de 2013.
Los datos del propio Producto Bruto Interno (PBI) refuerzan la misma tendencia, donde ya se registran 2 trimestres con variaciones negativas respecto a los trimestres inmediatos anteriores.
Esta tendencia resulta coincidente con la que arrojan estudios privados. A título de ejemplo, el Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres & Asociados, indica para el mes de junio pasado una caída en la actividad económica del 0,6% interanual.
En Santa Fe
El Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) publica en forma mensual un indicador sintético (ISAE) que permite visualizar la evolución del nivel agregado de la economía provincial.
Hasta mayo de este año, según dicho ISAE, la economía santafesina se ha contraído un 3,7 por ciento respecto al mes de mayo de 2013. Este dato adquiere mayor connotación si se tiene en cuenta que desde febrero de 2014 la economía santafesina viene cayendo mes a mes respecto a idénticos meses del año pasado.
De las 6 variables que en forma ponderada determinan ese nivel agregado, ya 4 (consumo de gasoil, venta de autos, consumo de energía eléctrica de grandes clientes de la EPE y empleo) observan caídas interanuales respecto a mayo de 2013, mientras que las 2 variables restantes (recaudación de ingresos brutos en términos reales y consumo de gas natural) aún persisten con cambios porcentuales en terreno positivo.
Intentando mirar algunas de las partes integrantes del todo, según datos publicados el pasado mes de julio por el Centro de Estudios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, el patentamiento de automotores, la venta de maquinaria agrícola y la producción láctea son las actividades que evidencian mayores caídas interanuales, mientras que la molienda de oleaginosas, la energía eléctrica industrial y las ventas en supermercados en términos reales se sostenían con porcentajes interanuales en terreno positivo.
El lado humano
Yendo a la “cara más humana” de la economía y sabiendo que la actividad económica es, en el fondo, un dinámico proceso continuo donde coexisten creaciones y destrucciones de puestos de trabajo –con las respectivas historias de vida asociadas a quienes ocupan esos puestos-, amerita ser destacado como aspecto positivo dentro de la actual coyuntura, el hecho de que, a pesar de que la caída en la actividad económica fue de casi 4 por ciento interanual, el impacto en materia de empleo en la Provincia de Santa Fe ha sido más atenuada dado que dicha variable tuvo una reducción de solo el 1,1% intreranual.
Perspectivas
Entendiendo que la economía santafesina integra la economía nacional, su devenir en los próximos meses estará marcada significativamente por la coyuntura de esta última.
Aquí entendemos que hay que visualizar, por un lado, los factores que influyen desde el contexto externo y, por otro lado, aquellos factores internos o “domésticos”.
Entre los factores externos se destacan sintéticamente:
-Brasil, la economía extranjera que más demanda producción argentina, sigue con una evolución económica famélica, a pesar de los reiterados intentos de sus autoridades mediante estímulos monetarios y fiscales.
-China, más allá de las medidas de afianzamiento de lazos recíprocos, viene teniendo en los últimos años tasas de crecimiento económico inferior a la de otros años, con el consecuente menor tirón de demanda hacia productos argentinos.
-Continúa el contexto recesivo en la Unión Europea, economía de gran magnitud que compra a países como Brasil, China e India que, a su vez, compran a Argentina. De esta forma, el largo enfriamiento europeo, repercute indirectamente en Argentina vía comercio exterior. Situación similar se presenta con Japón.
-Estados Unidos que, sin haber recuperado todavía altas tasas de crecimiento económico, se apronta a iniciar una política monetaria más restrictiva, lo cual tiene potenciales efectos de incrementar las tasas de interés internacionales, apreciar el dólar respecto a las demás monedas del mundo y hacer caer los precios de los comodities, entre los que se encuentran la soja y demás productos agropecuarios que integran las principales exportaciones argentinas.
Un breve punteo de los principales factores domésticos más críticos, nos da cuenta de los siguientes:
-El incierto y complejo escenario de la deuda pública, que involucra tanto a la deuda en default desde 2001 –hoy algunos con sentencia favorable- como potenciales “efectos carambola” sobre la deuda en manos de acreedores que acordaron en los canjes de deuda desde 2005.
-Un sector externo con un balance comercial decreciente respecto a años anteriores sobre los que ejercen presión ciertos rubros necesarios para hacer funcionar la economía (energía, importaciones de insumos y bienes de capital, pago de los servicios de la deuda, entre otros.), determinando un balance de pagos que ya lleva varios trimestre con variaciones de reservas negativas.
-Tensiones entre la política monetaria (que intenta evitar excedentes de oferta monetaria subiendo las tasas de interés internas, evitar la apreciación cambiaria y tener contenido el dólar blue) y la política fiscal (con perfomance presupuestaria que requiere mayores niveles de financiamiento con emisión del Banco Central ante la falta de otro financiamiento e intentando bajar las tasas de interés para evitar un enfriamiento en la economía real).
La interacción conjunta de los factores externos y domésticos señalados no permiten asignar una alta probabilidad de ocurrencia a una enérgica recuperación de la actividad económica para este segundo semestre.
Las probabilidades mayores se distribuyen entre una continuidad en este amesetamiento controlando los impactos sociales –especialmente en materia de empleo y distribución del ingreso- o un agravamiento de la situación actual.


