El Frente Progresista Cívico y Social que gobierna la provincia está que arde por la relación entre socialistas y radicales. ¿Cómo se hace al tener diferentes posiciones en la Provincia y en la Nación?
Antes de viajar a Italia para cubrir la oportuna misión láctea organizada por el Ministerio de la Producción, hacíamos mención en estas páginas sobre tópicos de la política que se están exteriorizando antes de lo previsto: la conflictiva relación dentro del FPCyS y el cronograma electoral para el año que viene.
Hoy esos dos temas ya forman parte de la agenda en el gobierno. Hablábamos de la tortuosa relación dentro del FPCyS, pero no ya entre radicales NEO y Cambiemos y estos últimos con el socialismo inquilino de la Casa Gris, sino entre el radicalismo aliado -NEO- y el propio socialismo. Hoy, la relación entre estos socios es de latencia volcánica; no se ve la fumarola pero hay una intensa actividad volcánica que de un lado y otro tratan que no entre en erupción.
Pareciera ser que haber ignorado todo este tiempo los problemas no resueltos llevó las cosas a un grado tal de peligrosa tensión interna. «Somos ingenieros, construimos puentes», graficaba el ministro de Infraestructura y en su momento armador del gabinete ministerial José «Chino» Garivay, refiriéndose al desconcertado intendente José Corral en ocasión del tenso acto «Acuerdo Capital en Marcha. 100 obras de la Provincia en la ciudad de Santa Fe», llevado a cabo en un colmado -por adeptos socialistas- cine teatro Garay de esta capital. Lifschitz le mostró a Corral toda la plata que la Provincia le está poniendo a Santa Fe dos días antes de que arribara el presidente Macri a ver una trascendente obra -Metrofe- comenzada con financiamiento de Florencio Randazzo.
Pero hablábamos de la relación entre Lifschitz y los radicales NEO: ellos reconocen la gestión del Gobernador; «la mejor en las últimas décadas», exageran, pero señalan por lo bajo que hay muchos problemas que no se abordan, problemas interpersonales, ninguneos hacia dirigentes radicales, mala comunicación y lo más Importante: falta de coordinación y acción política. Reprochan que funcionarios del gobierno caminan los territorios sin aviso previo, violando elementales códigos no escritos de la política.
Se brotan también cuando en el Poder Ejecutivo reciben con pompas a intendentes peronistas acérrimos rivales de radicales, caso Busquets de Ceres o Roldán. Pero la verdadera razón de fondo es otra: en NEO creen que Lifschitz no les da el lugar que corresponde en la estructura del FPCyS ante el avance de Cambiemos. En otras palabras, los radicales NEO quieren que el Gobernador deje de compartir el barco con los radicales de Universidad y MAR.
En cuanto al cronograma electoral, el jefe de la bancada socialista Rubén Galassi «a título personal», piensa que hay que unificarlas en el mes de octubre: «no se trata de conveniencias partidarias, es de estricto sentido común, en una elección intermedia como la del año que viene no podemos someter a la ciudadanía a cuatro elecciones».
En el radicalismo NEO precisamente lo ven desde el punto de vista político: «unificar las elecciones les quitaría el argumento a los radicales de Cambiemos de jugar en las provinciales dentro del FPCyS y las nacionales en Cambiemos». ¿Qué hará Miguel Lifschitz?. Hoy no tiene una definición concreta; «Miguel conoce los límites, las ventajas y los riesgos de unificar o no las elecciones», opina un allegado al Gobernador.



