Alberto manda a diferenciarse de Aníbal tras el tuit contra Nik

Manzur, Santoro y Cerruti salieron a cuestionar al ministro de Seguridad. La vieja interna con el presidente.

Alberto Fernández mandó a su entorno a diferenciarse de Aníbal Fernández por el tuit contra el dibujante Nik, que le valió una denuncia penal y pedidos de renuncia por parte de la oposición.

El presidente no habló del tema y desde el gobierno trataron de bajarle el tono a la polémica, aclarando que por ahora no está en consideración la salida del ministro de Seguridad.

Sin embargo, Alberto mandó a su entorno a diferenciarse de Aníbal, reflotando una histórica rivalidad de los Fernández desde los tiempos del gobierno de Néstor Kirchner.

La voz más poderosa que desacreditó al ministro fue la de Juan Manzur. «Lo que dijo Aníbal Fernández fue muy desafortunado», afirmó el jefe de gabinete. «Nos quedamos con las disculpas públicas del ministro», aclaró.

El tucumano no quiso meterse en la polémica por los pedidos de renuncia contra Aníbal y respondió que se trata de una decisión únicamente de Alberto. «El presidente es quien define quiénes son sus colaboradores», enfatizó.

También se diferenciaron de Aníbal el candidato a diputado Leandro Santoro, amigo y asesor de Alberto, y la diputada Gabriela Cerruti, que todo indica desde diciembre se sumará al equipo de comunicación del presidente.

«No me gustó» lo que dijo Aníbal, declaró Santoro. «Cualquier referencia directa o indirecta a los hijos me parece que no corresponde. No sé qué quiso decir Aníbal, cualquier referencia directa o indirecta a los hijos o a los familiares es inaceptable», dijo el legislador porteño.

En tanto, Cerruti dijo que el mensaje de Aníbal «fue un error». «A veces hay exceso de confianza y olvidamos que las chicanas desde un lugar de poder son delicadas. No fue una amenaza: fue un tono inadecuado», dijo la diputada.

No parece casualidad que los oficialistas encargados de referirse a la polémica del día hayan sido tres allegados a Alberto, a quienes además eligió como «voceros» del gobierno.

El episodio de Nik parece reavivar una vieja interna entre el ahora presidente y su ministro, quienes desde los tiempos de Kirchner en el gobierno chocan por sus estilos diferenciados. Alberto y Aníbal estuvieron peleados durante años y cruzaron varias declaraciones.

Pero lo más grave para Alberto es que el hecho marca un revés importante en la estrategia del presidente de relanzar el gabinete con Aníbal como uno de sus principales voceros. El ministro de Seguridad venía hablando a diario en los medios de todos los temas, abarcando mucho más que su área.

 

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