“Tengo 48 años nací el 1 de septiembre de 1973, y empecé con el proyecto de empresa a los 18 años cuando todavía era estudiante de la secundaria.
Mis padres Rubén Carlos y Matilde, mecánico mi papa, enfermera mi mama, doy gracias a Dios por tenerlos vivos y están jubilados. Tengo hermanos paternos y maternos, pero de la unión de Rubén y Matilde soy hijo único” así de una manera muy amena Rubén empieza a repasar datos claves que presagian una muy rica entrevista.
Una entrevista, que con la magia que genera el poder hablarle al niño que uno fue, siempre genera respuestas reveladoras.
Hoy nos distingue con su gentileza para compartir un recorrido por su camino de vida Rubén Wohr
¿De cada uno dirías que tenés?
Creo que tengo impresa la esencia del ser de ambos, aunque si tuviese que resumir en virtudes, puedo reconocer de mi madre la responsabilidad, el esfuerzo por cumplir, el valor de la palabra, y de mi padre la búsqueda del aprendizaje permanente, la valoración de la disciplina y conocimiento. Y seguramente también compartimos defectos.
De Dios Padre… la Fe, el estoicismo, la resiliencia y la fortaleza y la disciplina.
¿Tu infancia?
Maravillosa, de barrio humilde y pobre, donde las diversiones estaban asociadas a las amistades del barrio, donde la naturaleza era la protagonista de nuestras diversiones, pescar ranas, cascarudos en las cavas, hacer ranchos, el campito para jugar al futbol, la bici, la bolita, plenamente vinculado a los orígenes de nuestra naturaleza, y con amigos de carne y hueso,… la curiosidad, las ansias de aprender oficios, la pasión por vivir intensamente, me distraía de las necesidades económicas que quizás había en casa, hasta tal punto que no las he sufrido. En el barrio todos teníamos poco…pero era tan común y tan parecido para todos que no dolía.
¿La vocación, cuándo aparece?
Es difícil describir la vocación, creo que uno quiere ser lo que se valora, y en mi casa se valoraba el trabajo, que era el eje de la vida, lo trascendente de la generación de nuestros padres y abuelos.
La industria y la importancia de ellas era tema común en mi casa, el respeto y reconocimiento de los emprendedores creo que ha forjado mi gusto por transformar las cosas en otras mas valiosas, materia prima en productos, ideas en soluciones, y eso demanda preparación, conocimiento, atención y riesgos, y como resultado después se puede llegar a tener éxito.
Además, estaba muy claro en nuestras casas de trabajadores, que el trabajo era el bien social que dignificaba y eliminaba la pobreza, y como esta siempre revoloteaba en nuestros hogares, nos mantenía alerta a espantarla.
¿Tu comienzo?
El comienzo siempre es entusiasta, he incluso durante un tiempo vence al fracaso. Hay que rápidamente aprender de los fracasos animándose, arriesgando, solo ellos enseñan, así cuando se va agotando el estimulo inicial, ya hay capitalizada alguna experiencia, que sumada a la esperanza de superarla. que es la resiliencia, se reduce el riesgo de volver a equivocarse. El éxito solo estimula, los maestros siempre son los errores, y hay que mirarlos así, para no caernos, son parte de la sabiduría.
Mi poca formación profesional me ha dado una inconciencia que me ha permitido mirar en grande, no atarme a temores para emprender y eso para el inicio es una ventaja, porque tomas riesgos que una vez que te pusiste en marcha, ya no podés retroceder y va formándote la necesidad de hacer andar el proyecto… es como la historia de quemar las naves… ahora no queda otra que hacerlo funcionar, porque ya no hay forma de volver… y eso saca lo mejor de cada uno. Siempre podemos dar mas de lo que creemos.
Yo trabajaba en una industria láctea, que fue mi escuela empresarial, a la que le debo muchísimos conceptos, Ya tenia mi emprendimiento, muy pequeño, y era mi objetivo llegar a vivir de mi proyecto.
Como no podía atender llamadas para los pedidos por mis horarios laborales, había comprado 1 teléfono fax con contestador, donde me podían dejar los pedidos… era 2000 – 2001, y recuerdo que llegaba de Milkaut y rápidamente subía a un entrepiso donde tenia el teléfono fax para escuchar los pedidos que me habían llegado, y muchos meses bajaba desilusionado porque no había tenido ni una sola llamada… no podía concebir que a nadie le interesaría alguno de mis productos, eran limpiadores algo que se ocupaba en todas las casas, sin embargo nadie llamaba… era desalentador, pero redoblaba el desafío y salía al otro día a buscar clientes… hasta que empezó a funcionar.. 1, 2, 3 y así parecía que la luz disipaba el oscuro momento de ansiedad que genera el fracaso.
Aun puedo recordar la íntima sensación de frustración que significaba aquello, pero es esa sensación también la que me ha permitido valorar y disfrutar tan intensamente los brotes nuevos de ese esfuerzo, y creo que eso es el éxito.
¿El crecimiento, personal?
Crecer desde lo interior es la raíz de nuestros éxitos, en el interior esta nuestra matriz que luego, si uno la sabe buscar, aflora en nuestro ser externo. La introspección, la vida espiritual, son los que trazan el plan. Es importante cuidar el interior, si este se pierde, estamos perdidos.
Así como los malos resultados económicos pueden sumergirnos en una irrealidad pesimista, los buenos resultados pueden llevarnos a una sobreestimación de nosotros mismos.
Pero el éxito no se limita solo a lo económico, el éxito es mucho mas espiritual, y es lograr un estado de conciencia de la realidad, y de la trascendencia nuestra y de todos los que nos rodean. Es imprescindible revisar nuestro interior para así ver que es lo próximo que debemos aprender. En el interior está la felicidad.
Cuando uno dice valió la pena es porque ya esta disfrutando del logro, pero vale la pena todo intento por hacer algo para vos y los demás, siempre alguna semilla crece de todas las que tiras, y a veces hay que saber que quizás nunca sepas que ha crecido, pero la buena voluntad, el pensar en el bien común siempre vale la pena. Estar tranquilo con tu conciencia, es ya señal que has hecho una buena acción, mas allá de los resultados.
Cuando veo compartir charlas de mis compañeros de fabrica, y veo risas, las cargadas típicas entre ellos, cuando los veo en la calle con su familia, o planeando un viaje con amigos, o en proyectos personales, siento que todo vale la pena, las empresas dan oportunidades de proyectar en cada integrante planes de vida dignos, uno deja de ser pobre cuando tiene trabajo, dice siempre mi madre.
Generar trabajo es una tarea social indispensable y maravillosa.
¿Hoy en que momento de tu carrera te encontrás?
En el mejor momento. Con algunos aprendizajes ya internalizados, que me permiten sobrellevar los desgastes del camino ya recorrido.
Y en lo personal
Personal: tratando de dedicar más tiempo a las cosas que me gustan.
Empresarial: Aprendiendo, tratando de adaptarme a los cambios tan radicales que se ponen a diario, disfrutando de algunos logros, estudiando para los nuevos desafíos, preocupado por el futuro del país.
¿Qué fue lo más difícil que te toco vivir?
Siempre los momentos difíciles son a los que todavía no se les encontró solución, pero todos de alguna manera se acomodan, o por la aceptación de no poder cambiarlos, o porque has sabido resolverlo.
Las perdidas de seres queridos, despedir algún trabajador, algún problema de salud de los seres mas íntimos, los proyectos que ya no funcionan, la impotencia que genera la miseria, creo que ahí se pueden resumir los momentos mas duros.
¿Que día o que momentos como los más felices?
Siempre fui feliz, creo que la felicidad es estar mejor que ayer, y estar mejor no solo es económico, es en lo personal, quiero ser cada día más sabio, más buena persona, más justo, y eso sugiere un trabajo permanente que, si uno lo hace, cada día está mejor que el anterior, y eso es la felicidad… mas allá de cuanto tengas, ser mejor que ayer es estar feliz cada día, la felicidad se construye internamente todos los días, el día que no trabajas para eso, perdiste el día.
Cuando no tenes nada… cualquier cosa te hace feliz, cuando no sabes nada, cualquier aprendizaje te hace feliz, y todos los días se puede crecer.
¿Qué te dejo este camino recorrido?
Recorrer la vida te da conciencia de la finitud, y a medida que pasan los años, esa conciencia te hace vivir mas intensamente cada momento que pasa.
Creo que vivir la vida con proyectos, con desafíos, y con conciencia social es una buena vida, ha sido aprovechada y ha dado frutos que trascienden lo personal.
No concibo la vida sin proyectos, sin trabajar, sin transformar para bien las cosas por las que paso. No me refiero solo a lo económico, lo digo en todos los aspectos. Quiero gastar la vida que se me ha regalado, para honrar la existencia.
¿Sueños por cumplir?
Quiero hacer crecer la empresa.
Me gustaría poder hacer algo para ver a mi país mejor.
Como hobbie, quiero hacer música, plantar árboles, ser cada día más sabio.
¿Qué le dirías a ese niño que fuiste?
No tengas tantos miedos. No te apures a crecer.
Has sido bendecido con lo que te ha tocado vivir.


