Rosario: desapareció material radiactivo de un instituto médico y activaron una alerta nacional

En 10 segundos
Qué pasó: denunciaron la desaparición de una cápsula con cesio-137 en un instituto médico del centro de Rosario.

Qué cambia desde hoy: se activó un protocolo nacional por pérdida de material radiactivo.

A quién le pega: al instituto, a los organismos de control y al sistema de seguridad sanitaria.

Qué mirar ahora: si la investigación logra reconstruir el último uso, el acceso al laboratorio y el recorrido del dispositivo.

Rosario, 18 de junio de 2026.  La desaparición de una cápsula con cesio-137 obligó a activar un protocolo nacional y puso bajo revisión la seguridad interna de un instituto médico ubicado en pleno centro de Rosario.

El faltante fue detectado el martes por la tarde en un centro de salud de Rioja al 1500, cuando personal del servicio de medicina nuclear se preparaba para realizar una calibración de rutina.

El material estaba guardado dentro de un recipiente cilíndrico de plomo, de entre dos y tres centímetros de espesor, con medidas aproximadas de 12 centímetros de alto por 10 de ancho.

Según la denuncia, la cápsula contenía cesio-137 con una actividad de 103 milicurios y había sido adquirida por el instituto el 21 de junio de 2007 para calibrar equipos de medicina nuclear.

La última utilización registrada habría sido el viernes 12 de junio. Después de esa tarea, el dispositivo quedó guardado sobre una mesada del laboratorio dentro de la caja de plomo.

Ese punto concentra una parte sensible de la investigación. La caja tenía una tapa pesada de apertura superior, pero no contaba con llave de seguridad.

El acceso al laboratorio estaba limitado a dos técnicos radiólogos en medicina nuclear. Dos médicos podían ingresar de manera excepcional para elaborar informes, aunque no manipulaban ese tipo de material.

La persona que realizó la denuncia indicó que no recordaba cuál de los dos técnicos había utilizado por última vez la cápsula. También señaló que cada calibración queda asentada en un libro de actas que luego es controlado por la Autoridad Regulatoria Nuclear.

Tras la notificación, la ARN activó el protocolo correspondiente y comunicó la situación a las instituciones vinculadas a emergencias radiológicas.

El riesgo sanitario depende de una condición central: que la fuente permanezca encapsulada y dentro de su contenedor protector. Una manipulación incorrecta, la apertura del dispositivo o el contacto directo podrían generar exposición peligrosa.

La causa deberá reconstruir tres aspectos: quién tuvo acceso real al laboratorio, qué ocurrió entre el último uso y la detección del faltante, y si existen cámaras o registros internos que permitan ordenar la secuencia.

La alerta ya salió del plano interno del instituto. La pérdida de una fuente radiactiva, aun de uso médico, activa una respuesta nacional porque el problema empieza cuando el material deja de estar bajo control.

 

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