Comerciantes se movilizaron para trabajar y les pidieron que esperen

Más de 250 comerciantes marcharon ayer al municipio para pedirle a la Intendente Ana Meiners que habilite la apertura de sus negocios. Batiendo palmas y gritando «queremos trabajar» estuvieron más de dos horas esperando el resultado de una reunión que no definió nada. Las autoridades aclararon que la decisión es de Omar Perotti.

Se realizó la anunciada movilización de comerciantes de Esperanza hasta el municipio para reclamar a sus autoridades la habilitación de sus actividades. A pesar de las condiciones climáticas adversas y la extendida reunión, la gran mayoría permaneció en el lugar esperando un resultado.

El reclamo toma ribetes desesperantes con sólo escuchar la realidad de cada uno de ellos que comprenden la situación sanitaria, los riesgos de contagio y el respeto por la salud de todos; pero que no tienen respuestas concretas cuando preguntan porque algunos sí y otros no.

«Las ciudades vecinas tienen más de 5 mil habitantes y todos trabajan normalmente y acá si abrimos nos mandan los municipales para hacernos multas, que venga la Intendenta a pagarme el alquiler» decía una de las comerciantes mientras batía palmas y miraba hacia la ventana del despacho de la jefa comunal.

«No sé qué van a decidir estos tipos allá arriba, pero yo mañana abro, son unos inútiles, no les importa el trabajo total tienen el sueldo del Estado, ellos no pagan sueldos de sus bolsillos», agregaba un comerciante del centro que muestra curtida su espalda de reclamos y malos tiempos.

«Me terminan de rechazar el crédito a tasa cero, ¿entendés? me estoy queriendo endeudar para ver si mi negocio puede seguir vivo y estos tipos no me dejan abrir las puertas porque puedo contagiar un virus que en mi ciudad no tocó a nadie en 40 días. ¡Demasiado pacíficos somos!» contaba a EDXD una joven comerciante en su impotencia.

Los relatos se multiplicaban y la bronca se acumulaba. Las calles estaban cortadas frente al edificio municipal y entonces los vecinos avanzaron desde la vereda de la plaza y ocuparon ese espacio público. Ante esa pacífica avanzada mientras se batía palmas, la policía realizó un operativo que terminó con motos interrumpiendo ese paso y tres agentes (con chalecos y alcohol en gel) cuidando el ingreso al edificio.

No había riesgos de violencia, sólo pedían trabajar.

La reunión
Ante la imposibilidad de brindar una respuesta concreta la intendenta preparó un escenario para que todos compartan el «gasto político». Convocó a los concejales de todos los signos políticos a las 10 para informarles del trabajo realizado por los médicos de la ciudad en el comité de crisis y la necesidad de no bajar la guardia en el Aislamiento Social.

La reunión se prolongó hasta las 11:30 y recién allí pidió que ingresen los comerciantes e invitó a los concejales de la oposición a permanecer en el lugar.

Para mostrarse amplia y complaciente con el CICAE, invitó también al resto de las cámaras empresarias para que todas presenten sus problemas. El reclamo lo protagonizaron los comerciantes que no se ven representados en esa entidad y no el resto de las actividades.

Mientras tanto desde la ventana del despacho replicaban palmas y cánticos de «queremos trabajar». Todo se dilató demasiado buscando diluir la manifestación. A pesar de ello, un centenar de comerciantes escucharon las palabras de Diego Baigorria al finalizar el encuentro.

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