En 10 segundos:
Qué pasó: Leda Bergonzi realizará una jornada de oración y música en vivo el 20 de junio en Llambi Campbell.
Qué cambia desde hoy: Por primera vez el fenómeno Leda llegará al área de influencia directa de la ciudad de Santa Fe.
A quién le pega: A miles de seguidores de la región y a un sistema político que observa con atención figuras capaces de movilizar multitudes.
Qué mirar ahora: Si la creciente exposición pública de Leda permanece en el plano espiritual o comienza a generar derivaciones políticas.
7 de junio de 2026. Hace apenas unos años, Leda Bergonzi era una rosarina conocida dentro de círculos religiosos. Hoy es una de las figuras más convocantes del país fuera de las estructuras tradicionales de la política, el espectáculo y el deporte.
Su desembarco en Llambi Campbell explica buena parte de ese recorrido. La expectativa no surge únicamente de una visita religiosa. Surge de la capacidad de movilización que construyó alrededor de una propuesta basada en la oración, la música, la imposición de manos y los testimonios de personas que afirman haber experimentado transformaciones físicas, emocionales o espirituales después de participar de sus encuentros.
La historia comenzó mucho antes de que los medios nacionales la descubrieran. Nacida en Rosario en 1979, Bergonzi desarrolló una fuerte vida religiosa dentro del catolicismo y terminó liderando el movimiento Soplo de Dios Viviente, una comunidad que multiplicó su crecimiento durante la pospandemia hasta convertir cada encuentro en una convocatoria multitudinaria.
El punto de inflexión llegó en 2023. Las largas filas para verla en Rosario empezaron a ocupar horas de televisión, páginas de diarios y conversaciones familiares. La presencia de figuras públicas entre los asistentes amplificó todavía más el fenómeno. Desde entonces, sus actividades dejaron de ser un acontecimiento exclusivamente religioso para convertirse en un hecho social de escala nacional.
Esa expansión también abrió tensiones. En septiembre de 2024, el Arzobispado de Rosario decidió tomar distancia institucional de las actividades de Bergonzi y de Soplo de Dios Viviente. La arquidiócesis sostuvo que existían aspectos que requerían un proceso de revisión y aclaró que los eventos organizados por el grupo quedaban bajo exclusiva responsabilidad de sus organizadores. Entre los puntos observados apareció la práctica de la imposición de manos, tradicionalmente reservada a los sacerdotes dentro de la Iglesia Católica.
Lejos de reducir su influencia, aquel episodio pareció consolidar una dinámica propia. Los encuentros continuaron realizándose en distintas provincias y mantuvieron niveles elevados de asistencia, incluso sin el acompañamiento institucional de la Iglesia rosarina.
En ese contexto aparece ahora la dimensión política.
La fotografía difundida días atrás junto al diputado provincial Walter Ghione reactivó una pregunta que circula desde hace meses en distintos sectores: qué ocurriría si una figura capaz de reunir miles de personas decidiera involucrarse de manera más activa en la vida pública.
Por el momento no existe ninguna candidatura ni anuncio concreto. Tanto Ghione como los organizadores del encuentro en Llambi Campbell descartaron conversaciones formales en ese sentido. Pero el interés que genera la sola posibilidad revela algo más profundo: la política atraviesa una etapa donde observa con atención cualquier liderazgo que logre construir credibilidad, comunidad y movilización fuera de sus canales tradicionales.
La jornada del 20 de junio tendrá capacidad limitada, acceso gratuito mediante tickets digitales y una organización especialmente diseñada para recibir visitantes de distintas localidades de la región. Habrá música en vivo, oración comunitaria y el habitual espacio de bendición individual que caracteriza las actividades de Soplo de Dios Viviente.
La convocatoria ocurre a pocos kilómetros de la capital provincial. El dato geográfico parece menor. Probablemente no lo sea.
Porque detrás de la llegada de Leda a Llambi Campbell hay algo más que un evento religioso. Hay una demostración de alcance territorial, una comunidad que sigue creciendo y una figura cuya influencia ya forma parte de conversaciones que trascienden ampliamente el ámbito de la fe.


