Santa Fe encadena 13 meses de recesión y el alivio todavía no llega al bolsillo

En 10 segundos:
Qué pasó: la economía santafesina cumplió 13 meses consecutivos en fase recesiva
Qué cambia desde hoy: el primer trimestre dejó una leve mejora de 0,2%, aunque marzo quedó prácticamente estancado
A quién le pega: a trabajadores, comercios, empresas y cuentas públicas provinciales
Qué mirar ahora: si la mejora trimestral se sostiene o queda absorbida por salarios y consumo debilitados

Santa Fe, 5 de junio de 2026. La economía santafesina dejó de caer al ritmo del año pasado, pero todavía no logra levantarse. Ese es el dato incómodo que surge del Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Santa Fe, elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio.

En marzo, el indicador se ubicó en 159,2 puntos, con una variación mensual de -0,02% y una baja interanual de 1,1%. El número confirma una provincia que acumula 13 meses en recesión, aunque con una dinámica distinta a la del arranque del ciclo negativo.

La primera etapa, iniciada en marzo de 2025, tuvo cinco meses de caída marcada. Desde agosto, según explicó la directora del Centro de Estudios, Lucrecia D’Jorge, la economía ingresó en una zona de estancamiento. La diferencia importa: el deterioro perdió velocidad, pero el rebote todavía aparece demasiado débil para cambiar la vida diaria.

Los datos sectoriales muestran esa mezcla. En marzo crecieron los patentamientos de vehículos nuevos, con una suba mensual de 2,7%; la producción industrial, con 0,4%; y el empleo registrado, con una mejora mínima de 0,1%. Son señales de resistencia, concentradas en pocos componentes del índice.

Del otro lado, la demanda laboral cayó 0,8% y sumó su quinta baja consecutiva. Los recursos tributarios provinciales retrocedieron 1,3%, afectados por menor recaudación y por el recorte en la coparticipación nacional. Esa combinación presiona sobre empresas, trabajadores y capacidad fiscal.

El punto más sensible aparece en el bolsillo. Las remuneraciones reales bajaron 0,8%, las ventas en supermercados quedaron estancadas y el despacho de cemento volvió a caer 0,2%. El consumo cotidiano y la construcción siguen funcionando como termómetro de una recuperación que todavía no se siente en la calle.

El primer trimestre cerró con un saldo positivo de 0,2%. Es un dato pequeño, pero cambia el tono de la medición: sugiere que la economía provincial pudo haber dejado atrás la fase más dura del ajuste. El problema es la fragilidad. Sin salarios que recompongan poder de compra, sin demanda laboral firme y con obra privada débil, la mejora queda expuesta a cualquier nuevo golpe.

La próxima medición dirá si Santa Fe empezó a construir una salida o si marzo fue apenas otra pausa dentro de una recesión larga.

 

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