Durante los últimos nueve años de falseamiento estadístico, el concepto de destrucción institucional bien pudo aparecer en el diccionario de sinónimos en la palabra «Indec». Con un índice de inflación en el que nadie creía, sin datos de pobreza y con cuestionamientos sobre los números del empleo, el crecimiento y el comercio exterior, el sistema estadístico argentino fue desmantelado.
La llegada de Mauricio Macri con la bandera de la institucionalidad bajo el brazo prometía darle un nuevo rumbo al organismo. Tras dos meses de trabajo de la nueva conducción, y en medio del apagón estadístico decretado por emergencia, estalló el escándalo, y la garantía de credibilidad y transparencia -con la figura de la dirección técnica de Graciela Bevacqua, primera desplazada del Indec de Guillermo Moreno- vuelve a poner en suspenso la reconstrucción del instituto y de la estadística pública. Enfrascado en la crisis, el Indec sigue sin brújula.
Los conflictos en el organismo no serán gratis. Luego de los problemas de cartel entre el director del instituto, Jorge Todesca, y Bevacqua, y de las supuestas diferencias en los plazos para la elaboración de un nuevo dato de inflación, surge el debate entre la urgencia política del nuevo gobierno -ante la preocupación por los precios- y las necesidades técnicas de un organismo arrasado por el kirchnerismo. La confianza que se volvía a despertar entre los argentinos y los expertos, académicos e inversores se hundió en una semana. Un dato: ante la necesidad de atraer nuevas inversiones al país, el Indec y sus estadísticas fueron durante años un obstáculo. En los últimos días, tras su desplazamiento, Bevacqua dio entrevistas a The Economist y El País, entre otros prestigiosos medios internacionales.
El jueves último, en una tensa conferencia de prensa, el Indec presentó el ICA. El dato de comercio exterior fue durante los últimos meses del kirchnerismo un indicador clave del único flujo vivo de entrada de dólares al país. El gobierno de Cristina Kirchner lo dibujó inflando las exportaciones con datos «estimados» y no registrados por la Aduana.
Entre los próximos índices a publicar por el Indec están, según adelantó Todesca en una entrevista a LA NACION, los de consumos en supermercados y shopping centers.
A pesar de lo que públicamente se denunció, la salida de Bevacqua tiene menos que ver con los plazos del índice de precios al consumidor (IPC) que con problemas de cartel e internas políticas. «El nuevo índice de precios tardará algunos meses», dijo el mismo Todesca a LA NACION el 9 de enero. Hacía pocos días, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, había publicado el decreto de la emergencia estadística, en el que reconocía la situación de destrucción denunciada por Bevacqua y el director del Indec. Todesca y Prat-Gay aceptaron la opción de recomendar para esos meses los datos de la ciudad de Buenos Aires y San Luis. Incluso el ministro decidió usar el dato porteño para actualizar el coeficiente de estabilización de referencia (CER).
La preocupación por la inflación, la divergencia de los índices puntano y porteño, y las internas en el gabinete económico contaminaron el Indec con la «urgencia política», denunció ATE-Indec, el gremio que combatió a Moreno desde 2007.
Todesca prometió un IPC en dos meses. Pero no fue Prat-Gay el que dio la noticia, sino el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el mismo día en el que desplazaron a Bevacqua. Fernando Cerro, el reemplazante de Bevacqua, le pidió al equipo del IPC seguir con el trabajo programado: un dato para julio o agosto. Pero les dijo que apuraran las cosas. No afirmó cómo, pero alguien sugirió usar datos de la ciudad de Buenos Aires, algo que Bevacqua ya había aconsejado. Todavía es un misterio si el Indec dará un dato de inflación en abril, como anticipó Frigerio, y cuán creíble será tras este escándalo.
Expectantes y preocupados, los directores seducidos por Bevacqua siguen en sus puestos. Muchos habían dejado sus empleos para ofrecerse a reconstruir el Indec. Ahora dudan.
Uno de los indicadores que pronto podrían aparecer en el calendario de difusión (aún no publicado) es el del producto bruto interno. Todavía no es claro qué se publicará primero: si el estimador mensual de actividad económica (EMAE), el estimador mensual industrial (EMI) y otros indicadores, o el mismo dato del PBI. En eso trabaja la directora del área de Cuentas Nacionales, Marisa Wierny. De esa área fue director Cerro (reemplazante de Bevacqua) hasta fines de 2008, cuando ya estaba la intervención de Moreno.
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) tiene como directora a Cinthya Pok. La socióloga trabaja en la producción de una canasta básica para abril o mayo. Es el primer paso para volver a dar los datos de pobreza e indigencia, suspendidos por el kirchnerismo (el último informe fue el del primer semestre de 2013). Todesca dio un dato clave sobre el período. Según dijo a LA NACION, por cuestiones operativas el primer período relevado será el segundo trimestre del año. No contemplará el primero, fuertemente afectado por las subas de precios tras la devaluación de más del 50 por ciento.
No se sabe cuándo habrá datos de empleo. Los especialistas sospechan que Cristina Kirchner retocó la tasa de actividad (el porcentaje de personas que trabajan o buscan hacerlo sobre la población total) para esconder despidos en el mercado laboral.
De Francisco Jueguen para La Nación


