En 10 segundos:
Qué pasó: un bebé de 2 años fue baleado en un brazo durante un ataque a tiros en zona sur.
Qué cambia desde hoy: el hecho expone otra vez el alcance indiscriminado de las balaceras en Rosario.
A quién le pega: a vecinos, familias y al esquema de seguridad en barrios atravesados por ataques armados.
Qué mirar ahora: si las vainas y el auto baleado permiten identificar a los autores.
Rosario, 6 de julio de 2026. Un niño de 2 años terminó herido por una bala mientras caminaba con su padre hacia un kiosco. La escena ocurrió este domingo por la noche en Ameghino al 100, entre Necochea y Patricias Argentinas, en la zona sur de Rosario.
Según los primeros datos policiales, vecinos alertaron sobre una balacera cerca de las 21. Cuando los efectivos llegaron al lugar, encontraron un Renault 12 blanco estacionado con el parabrisas roto por impactos de arma de fuego. En la esquina de Ameghino y Patricias Argentinas también se secuestraron ocho vainas servidas.
En medio de esa secuencia fue herido el nene. El disparo le provocó una lesión con ingreso y salida en el antebrazo izquierdo. Primero recibió atención en el Hospital Roque Sáenz Peña y luego fue derivado al Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Permanece internado, fuera de riesgo de vida.
El caso vuelve a mostrar el efecto más crudo de las balaceras urbanas: la violencia armada ocupa la calle y alcanza a personas que circulan por tareas mínimas de la vida cotidiana. Ir al kiosco, caminar una cuadra o salir de una casa queda atravesado por una lógica que ya no distingue destinatarios.
La investigación deberá establecer quiénes dispararon, contra qué objetivo y desde dónde se produjo el ataque. Las vainas halladas y el vehículo dañado serán parte central de esa reconstrucción.
La condición médica del niño trae alivio. La escena completa deja una señal más dura: en determinados sectores de Rosario, la noche sigue siendo un territorio donde cualquier movimiento puede quedar atrapado en una balacera ajena.


